Soñar no es perder el tiempo

Por: Pedro

Oscar Corcuera  me recibe en la comodidad de su estudio, en el segundo piso de su hermosa casa en San Miguel. Tiene un inmenso ventanal desde donde se ve un parque verdisimo cubierto de palomas inquietas. Tengo referencias asombrosas de su obra y su vida; sin duda, es, de lejos, uno de los más insignes artistas de nuestra cultura andina. Pero no solo se le puede reconocer como el consagrado pintor de lienzos que es, sino tambien como muralista, compositor y poeta, oficio que comparte con su tambien reconocido hermano Arturo. Ha creado en su obra matices que, desde sus inicios, han colaborado promoviendo la peruanidad, dentro y fuera del país. Cargó con sus cuadros a ciudades como Santiago, México DF, Río de Janeiro, La Habana, Madrid, Budapest y Nueva York. Hoy me presta unos segundos de su tiempo...

Dicen que el arte es parte congenita del humano y qué todos, sin excepsión, tenemos pizcas de artistas…

Es verdad. Yo nací con el arte en el alma, pero tengo la her­encia paterna. Mi padre era pintor, poeta, escritor, narrador, orador, periodista. Él no tenía escuela pero sí mucho talento.

 Si tuviera que conceptuar su obra, ¿de qué manera la calificaría?

En realidad, yo a mi obra la hago muy espontáneamente, sin pretensiones, sin ínfu­las de figuración. Me gusta que mis obras hablen por mí, que la gente diga si vale o no, que ellos se hagan un juicio.

Sin embargo, la califican de neo-indigenista…

Bueno, yo la califico de expresionista. Algunos me dicen que vengo de los indigenistas, y que soy un neo-indi­genista. Pero yo me ubico dentro del expresionismo.

A veces, me sorprendo con mi propio arte, porque mi pintura es tan variada. He incursionado por todo los caminos de la pintura: expresionista, realistas, figurativa, abstracta. Es decir, ¿qué es lo que no tengo? Muchos que han visto mi pintura, piensan en mí como alguien que pinta cholitas, pero si vienen acá verán que no es así. Mi pintura puede ser hasta un poco desconcertante.

El arte expresionista se define por el realce o la deformación de la realidad. ¿Considera su expresionismo  

como una forma de protesta a nuestra realidad?

Cuando fui a EEUU, me detuvieron en el aeropuerto y me preguntaron si era político. Le dije que no, que era pintor; que viajaba por los países del mundo para presentar mi obra como un mensaje del Perú. Le dije, si tiene mensaje político, son ustedes los que tienen que calificarlo. Pero en todas partes ven en mi obra un mensaje político. Cuando hice un mural en el Colegio Hipólito Unanue de 18m2, pinté a un hombre con sombrero, con las mangas dobladas. Me dijeron que la gente no venía de esa manera, que la gente venía en corbatita para ver al director. Le respondí que no, que los pobre no tienen para eso, que los pobres se presentan como lo que son, y para ellos es mi mensaje. Me dijo que me tildarían de co­munista. Que me califiquen como sea, en buena hora. Luego consulté a un gran amigo, sobre este prob­lema, y me dijo que deje el mural, que no mueva nada, porque en el gobierno son tan cojudos que ni cuenta se dan del mensaje. Y así de diferentes man­eras encuentran un mensaje en mi obra.

Las artes nos diferencian de las criaturas menores, lo que interpreto como un recurso que nos une. ¿Considera que el arte nos une?

El arte une a los hombres y a los pueblos. Si desde los colegios desde primaria, se orientara en el campo del arte, tuviéramos mejores ciudadanos, más lim­pios, más honestos, mas honrados, porque el arte eleva. Uno nunca debe dejar de soñar, debe hacerlo perma­nentemente. Soñar no es perder el tiempo, yo lo he hecho todo a base de ser un soñador.

  ¿Usted que busca enseñar con su arte?

Quiero dejar un legado de amor al arte, a la juventud, a los niños. Las personas siempre tienen que estar li­gados al arte, eso los enriquece, los tranquiliza. Goza, admira, critica, pero siempre el arte es un alimento para el espíritu.

 

Ahora que estamos en su estudio veo que su trabajo es riguroso y bastante numeroso, ¿se toma descansos?

No, yo sigo trabajando, creando, escribiendo, sigo pintando y sigo componiendo, una locura. Yo cuan­do analizo mi trayectoria, me pregunto ¿que soy? ¿Porque hago tanto? Pero estoy contento porque me he realizado en lo que me gusta. Gozo con mis canciones, con mi poesía, con mi pintura y con mis murales, que se han hecho bastante.

 

Dicen que hay veces en que un artista debe morirse para que su obra sea reconocida…

Uno tiene que morirse, no hay otra forma.

 

El Mundo de los Sentidos


Por: Eduardo Yalán

“Lo que la cultura hace, pues es extraer
nuestra común humanidad de nuestra
individualidad políticamente sectaria liberando al
espíritu del mundo de los sentidos,
arrebatando lo imperecedero a lo contingente
y obteniendo unidad de la diversidad.”

Terry Eagleton - “La idea de Cultura”

Madurar una idea denota tiempo y paciencia, denota cariño y también mucho odio. Este sentido es el que me conduce a un análisis de una realidad compartida, un análisis que desea madurez y necesita paciencia y, a pesar de la terrible negligencia acaecida por la cultura antecedente, necesita de mucha critica. Refiero aquí el tema que siempre discuto con todos mis amigos: El Mundo de los Sentidos. Deseo tan solo ahondar un poco mas en este análisis cultural, y de paso, explicar (con esperanzas de una retroalimentación) esta mal llamada “teoría” sensible.

Pues bien, todos poseemos emociones, nos pertenecen como la vida le pertenece a la muerte (y viceversa), y no dejamos de admirarlas (en el caso del amor) como de aborrecerlas (tristeza). Sin embargo, si observamos un poco, encontramos mucha valoración en nuestras emociones; las tildamos de “malas”, las etiquetamos de “buenas”, las llamamos repulsivas, entre otras denominaciones. Lo que se sostiene pues es que estas etiquetas axiológicas no son introducidas por nosotros, sino por causa de un ente exógeno; por la cultura. Las emociones (como decía Lutz) pueden entenderse como fuerzas que nombran, justifican y persuaden de un logro social más que individual: un producto emergente de la vida social. Asimismo, muy aparte de esta acotación, es necesario saber también que las culturas complejas han mutado a paso veloz es decir, las culturas han venido desarrollándose conjunto con el hombre, esto debido a que su tecnósfera cambió constantemente (ejemplos claros son la palabra hablada, la escritura y la tecnología informática) Ahora bien, si reconocemos que tanto las valoraciones como las mismas emociones en si son propiedades culturales y que las culturas han cambiado a lo largo de la historia, podemos afirmar cientificamente que nuestras emociones no son las mismas que las emociones de las personas que vivían en culturas antecedentes. Es decir, al cambiar las culturas cambiaron las emociones, afectos, pasiones y demás conceptualizaciones referidas al sentimiento y percepción humana.

Fijémonos bien, nuestro amor propio actual (emoción característica de nuestra cultura según Elena Pulcini), no es igual ni al narcicismo freudiano ni al amor a si mismo de sociedades orales. Tampoco nuestra ira o cólera modernas son comparables a la ira/cólera de la ilustración o al “Cholos” o “memis” griegos. El punto es que se esta interpretando (en el lenguaje cotidiano) a las emociones de manera inadecuada, se esta cometiendo una negligencia emocional en la que se ve implicada no solo la represión de los afectos y pasiones, sino que funciona tambien como coerción en el “Yo” y el “”: el humano en si y para si. Esto es, el comportamiento humano se encuentra mal analizado, no solo por las personas acientíficas, sino también por los mismos hombres de ciencia, como los psicólogos, principales estudiosos de las emociones. Sin embargo, nace una oportunidad para comprender el fenómeno emocional gracias al estudio de otras ciencias aparentemente desentendidas de la psicología. Partiendo de Alvin Tofler y de estudios semiológicos diversos, se puede trifurcar a los cambios históricos sin temor a dudas de acuerdo al plano psicológico: Edad tribual, Edad platónica y Edad Sensible o “Mundo de los Sentidos” se convierten entonces en punto de partida para el análisis de las emociones.

Existe con todo esto un desconocimiento de nosotros mismos y de nuestro ambiente social, de las características que posee este mundo de los sentidos, y del comportamiento humano moderno. Se desconoce la presencia de un cartesianismo afectivo inconciente, de dialécticas negligentes, de la muerte de la religión, de la libre percepción, del cambio de los signos, del sentido nuevo de la realidad, de la incompetencia de la llamada “inteligencia emocional”, del etiquetar a las emociones como “buenas” o “malas”…de la muerte de Dios como emoción inmensurable y exclusiva del hombre, y el nacimiento de los dioses dormidos, dioses heterogéneos, dioses de verdad. Toda esta idea madura mientras el pre-texto se torna más misterioso y a la vez más provocativo: "(…)mala suerte para ellos, porque el mundo cambiará...y cambiará pues”

Stuprum: Cristianismo y Sexualidad (1era acotación)

Por: Eduardo Yalán

"La muerte es el término espantoso del sol.
El contrato que debe terminar.
Costumbres de propietario."
-Cesar Moro- 19 de marzo de 1953
Últimos poemas
La vida es una propiedad de la muerte, quiéranlo o no somos propiedad de la negrura que acaricia la “no existencia”. La vida del hombre es un cambio continuo, una pendiente descaradamente terca. ¡Si, el hombre es un ser cambiante!, todo lo que él produce estará casi biológicamente inoculado de un esperma de cambio, listo para fecundar en el ambiente preciso, listo para salir a la luz y gritar como neonato condenado, listo, en el momento menos esperado. Ustedes me dirán que lo referido es tan obvio y conocido que no hace falta remarcarlo, sin embargo, me abocare a un tema en particular, un tema que refiere el rechazo del cambio y su no asimilación: La sexualidad y el Cristianismo.
Delimitemos el problema, el cristianismo es el jurista de la sexualidad, al parecer lo ha sido (y lo es), sin embargo, obviamente esto no siempre fue así. Antes de la instauración del cristianismo en occidente, mas o menos en el siglo III d.C., el imperio romano tenía una visión sexual absolutamente liberal sobre las tendencias sexuales de la persona. La tolerancia sexual del romano era tal que en el 342 d.C. los matrimonios entre homosexuales eran totalmente permitidos y estaban incluso dentro de la conducta estimada de un buen romano. Recuerdo también que la lectura de Plutarco, datada un poco antes de estas fechas, destila un mensaje homosexual absolutamente permitido por los agentes culturales de ese entonces, estamos hablando, entonces, de tolerancia sexual tanto homosexual como heterosexual en una cultura avanzada que perfilaba una gran tecnología para su época.
Sin embargo, llegó la religión de Pablito de Tarso; el cristianismo. Se instauro el Stuprum (desfloración), asignación que los juristas cristianos utilizaban para designar una conducta sexual indecorosa. Las lupercales (fiestas de fertilidad) fueron remplazadas por el cochino “El día de san Valentín” (días de moderación conductual de la fertilizad), los matrimonios “gays” se censuraron terminalmente, repetían todos: “corruptum vitiis sodomitis”. El discurso del buen cristiano degenero la civilización romana, toda la tecnología romana fue diluida a una organización social y desarrollo cultural primitivo.
Este stuprum y otras inepcias puristas heredadas por años, nos han hecho un mal terrorífico en el imaginario, aun creemos que algunas conductas sexuales son malas y otras buenas, y en base a eso condenamos: “no la mujer no puede estar haciendo eso o aquello”, “no los gays son repulsivos”. Pero veamos a la nueva iglesia y resaltemos como utiliza la sexualidad de ornamento, de anzuelo, reclutando jóvenes aprovechándose de su necesidad de sociabilizar y conocerse y copular ¡que uso de la sexualidad más hueco! Partiendo de lo dicho quisiera hacer una digresión, ¿se han dado cuenta como es la relación entre Jesús y las mujeres? (mas adictas a la religión que los hombres) me he dado cuenta que utilizan palabras como: “mi papacito, mi rey, mi churro” y demás adjetivos estéticos/sexuales. Estoy más que seguro que el rostro occidentalizado de Jesús no es usado por los cristianos de manera superflua, sino compleja, como un señuelo para llamar al sexo femenino; a las viejas moralistas que curiosamente sexo es lo que más desean.
Cerramos este paréntesis y finalmente mencionemos una reciente noticia. la nueva que directamente ha escandalizado a la Iglesia pero de la cual no se ha pronunciado aun con magnitud, es el “pecado” de Fernando Lugo, presidente y ex obispo de Paraguay que formalizó su enrolamiento en las filas de la paternidad, manifestando haber engendrado un niño mientras su cargo de obispo aun estaba activo. Ahora, la iglesia, ¿qué hizo al respecto? La madre Iglesia Reaccionó de manera condenatoria pero no resaltante, no trascendió en lo más mínimo su opinión en los medios masivos, entonces que nos dice esto, ¿es la iglesia la misma jurista de años romanos, o es que acaso el cambio cultural/mundial esta obligando a la iglesia a desvanecer paulatinamente como agente educador? El cambio vive en los jóvenes y son ellos los que están matando (o, para usar eufemismos, desvaneciendo) al cristianismo, absolutamente ninguno es un cristiano a lo Pablo de tarso, no, los jovenes prefieren los sentimientos y emociones de un Francisco de Asís (el santo del mundo de los sentidos) antes de conocer y respaldar los fundamentos de Pablito…Chau Iglesia, firma: “El Mundo de los Sentidos”.

Un suspiro sobre el teatro

El teatro es aún el medio de entretenimiento social que no se ha dejado cubrir por la polvareda del tiempo, que ha sobrevivido a las cenizas de los imperios caídos, y el desinterés de la gente ante el asombro de la tecnología. Diríamos que el teatro es el centro del entretenimiento imperecedero, por algún instinto de supervivencia, aferrado a la vida mágica de la actuación porque desde Esquilo, en la antigua Grecia, hasta Gino Luque, en el Perú contemporáneo, en dramaturgia, ha existido siempre el deseo de la angustiosa perfección.
Una breve anécdota que me motivó a escribir estas líneas sucedió años después de los inicios del espectáculo teatral, hace 2500 años aproximadamente, cuando este aún formaba parte de los rituales que los antiguos griegos brindaban con honores al dios más apreciado de este blog, Dionisios.
En La Poética de Aristóteles, y en un pequeño texto del maestro Borges, se lee que, alguna vez, hubo alguien que escribió: “elevó de uno a dos el número de actores”. Hasta ese momento, lejana certeza. ¿Alguna vez hubo teatro con solo un actor? Lo cierto, es que, antes que se sume el número de actores, el teatro –o el drama, como lo llamaban- dedicado al posterior Baco era para única y exclusiva representación de un actor, al cual llamaban el hipócrita. Se cuenta que el actor aparecía en medio del escenario, delante de un número indefinido de coristas, elevado por unos zapatos de suela ancha, con un traje negro y máscara alargada. Esta ceremonia de culto, fue una representación doctrinaria en donde no cabía ni la minima posibilidad de verse modificada, remota idea la de ver dos personas en el mismo escenario: hasta que apareció un hombre que, de manera rebelde, como lo hacen los grandes precursores, adhirió personajes a la obra, y así asombró; o quizás, conmocionó; o quizás escandalizó; o, mejor aún, horrorizó a su auditorio: ese hombre fue Esquilo.

Ahora, 2500 años después, probablemente muchos más, recordamos a Esquilo como el gran dramaturgo griego, autor de Las Persas o Las Suplicantes, el padre de la tragedia griega, antecesor de Sófocles y Eurípides. A pesar de estos reconocimientos, la verdad es que cuando los griegos lo enterraron, después de que falleció por el golpe de un caparazón gigante que cayó desde un quebrantahuesos, colocaron en su epitafio “por su valor en la batalla de Maraton”… fue actor de su propia obra heróica.

La mujer, sus caprichos y la escasez de hombres; digresiones interparentéticas


Por: Eduardo Yalán
Fotografía: Claudia Villaseca Flores

Al parecer el “metrosexualismo” masculino ya no es una atracción para las mujeres modernas, ahora el “neosexualismo” (categoría que hasta hace pocos días desconocía en lo más mínimo) acapara el interés de campañas publicitarias y ojos lascivos no muchas veces femeninos. El equipo Axe hizo una encuesta de mujeres de catorce países que revela que el “metrosexual” ya no es más de interés y que la mujer necesita un nuevo tipo de hombre, uno “que-sepa-lo-que-quiere-lo-busque-y-lo-consiga” según el análisis de la investigación (al menos el 72% de las mujeres encuestadas lo afirma así). Bueno, ¿y a que viene toda esta información? Sepamos bien lo que esta aconteciendo en nuestra cultura moderna, el cambio de jerarquía en esta relación casi morganática del hombre y la mujer, la cultura moderna se define como aquella frase que escuche por algún lado: “hoy en día el hombre tiene la última palabra: si mi amor

Pero no siempre el hombre se ha interesado en la mujer es decir, su interés estaba determinado por el tiempo y la no invariabilidad. Por ejemplo, en el siglo romántico (XIX) la mujer era un objeto de deseo latente, la mujer era el objeto de deseo, sin posibilidad de acceder a la escribalidad ni a la educación libre ni discrecional. Como sabemos, esto cambió, las revoluciones y demás parafernalias de anti-depilación fueron reclamando derechos. Fue así como llegamos a nuestra actual cultura moderna del siglo XXI, en donde la gran mayoría masculina pasó de ser el sujeto a convertirse en el objeto de deseo. Las mujeres exigieron primero a un príncipe azul (cualidad que muchos riky rincón se esmeraban en obtener), después deseaban a un rockero en motocicleta a lo James Dean o a lo Jim Morrison, después se cansaron de esto y encargaron a un heterosexual vestido de mujer, (dícese coloquialmente: maricón) y ahora parece ser que la atracción esta en el llamado “neosexual”. Este “neosexual” es un hombre maduro, barbudo, tierno, salvaje, cochino, “lindo”, y demás adjetivos post-feministas. La mujer así lo quiere y así lo estipula…pero, ¿a que se debe esta relevancia de la mujer en nuestra edad sensible? Según Eduardo Zapata (semiólogo y profesor peruano) nuestra cultura propicia que la mujer tenga más relevancia hoy en día. Recordemos que nuestra cultura moderna es “electronal”, convirtiendo entonces a la mujer en la más competente en contraposición con el hombre (recordemos que el hombre en la época platónica/escribal utilizó solo la mitad izquierda del cerebro, la mitad racional, en cambio la mujer, dedicada únicamente a los quehaceres de la casa, ejercicio ambos hemisferios; el emocional y el racional). Pero –como insiste el mismo Zapata- esto no es un determinante de nada, solo es una propiedad de un gran hecho: la relevancia de la mujer hoy más que nunca.

Ahora ya no hay mujer rufla sino mujer libre, ya no hay mujer tonta sino aparente, ahora la mujer puede dejar algo o tomar algo como a ella le apetezca, tienen el derecho… ¿pero y los hombres que? Esta bien, seguimos viendo tetas y culos, pero a parte de esto, ¿seguimos igual que antes? Según la escritora argentina Eugenia Benfield “(…) la escasez actual de hombres es sencillamente escalofriante” ya no hay hombres (no solo cualitativamente sino cuantitativamente hablando) y no la contradigo, pero si me pregunto ¿será que la ambigüedad del dimorfismo sexual ha provocado esto? ¿Será que nos acostumbramos tanto al machismo que ha originado en nosotros un orgullo que impide entender a la mujer? ¿Que será? Por mi parte sé que la mujer esta ahora mas que nunca en primer plano, y no pretendo ser un pluscuamperfecto machista, ni un hombre decimonónico/represor, tampoco un “neosexual” o un “metrosexual” (cosa muy difícil en mi), por el contrario, prefiero tener la bandera blanca blandida en alto, un poco de entendimiento y quedarme siempre con la última palabra… "si mi amor…pero antes abrázame, ¡y deja de joder!”

La ley del Psicoanálisis: “Fast Freud” o “Cifrut Freud”


“(…)Oh claro que no, sabiduría es algo que yo nunca esperaría de Freud. Inteligencia sí, pero no sabiduría” Cuando leí esto de Wittgenstein me pareció curioso, lo fue así porque al parecer Freud se había vendido tan bien en mi mente que me era imposible casi (a mi temprana ingenuidad) encontrar contraargumentos a la teoría del psicoanálisis. Las vías que alimentaban al psicoanálisis, como lo son el arte y la filosofía, me hicieron sentir que esta corriente psicológica (“disciplina” como diría Lacan) tenia un carácter altruista tal, que no podía ser de otra manera; su éxito estaba latente en cada rincón de la “ciencia” –pensaba-. Bueno este artículo es para un tanto desilusionarme del psicoanálisis y para tomar en cuenta algunos puntos que se han dicho en silencio acerca de esta “ciencia” de la mente.

El “Fast Freud” o “Cifrut Freud” (en honor a ese delicioso menjunje cítrico) se encuentra en todos lados, al costado de un Skinner, de un James, de un Wundt, o tal vez de un Kant o Schopenhauer, o frente a un Dali o de un Moises; siempre se verá a un Freud fatuo y pesimista publicitar alguna teoría interesante por mas pequeña que sea, como tomar vino en una copa de pisco. Sin embargo, esta sobresaturada publicidad del “Fast Freud” ha opacado ciertas otras críticas muy interesantes contra el psicoanálisis, una de ellas proveniente del “encantador de marineros” Ludwig Wittgenstein. Un punto que critica Wittgenstein al psicoanálisis de comida rápida, es la ley subrepticia que el analista de la mente se esmera en encontrar: “siempre debe de existir una ley que determine al sujeto y nos lleve a la causa” la oscuridad que menciona el psicoanálisis sería entonces abstracta, un eufemismo concreto, ya que si por un lado dicen que el hombre tiene la oscuridad permeable a su ser, esta oscuridad siempre saldrá a la luz, sea lo que sea lo que suceda en un sueño, siempre se descubrirá que está conectado con algún deseo que el análisis puede sacar a la luz. ¿Entonces?

Según Wittgenstein, las afirmaciones de Freud son las que el común denominador de las personas se encuentran dispuestas a aceptar, y una de estas ideas es la que refiere la existencia de leyes formales que permiten la posibilidad del conocimiento seguro del deseo, del sueño o del fenómeno mental; esto es una especulación de una ciencia fáctica, de una ciencia empírica que se esmera por introducirse en campos formales. Es mas o menos lo que afirma Eduardo Zapata Saldaña, semiólogo peruano, con respecto al tema del psicoanálisis en épocas actuales. Zapata se refiere a que la "teoría del complejo de Edipo" (como parte de la familia nuclear) en cierta perspectiva no puede ser aplicada en una sociedad donde predominen la oralidad o la electronalidad moderna ya que existe en ellas un desbalance entre la figura paternal y una distorcion de la "familia nuclear". Los cambios modernos que estas figuras han tenido (en la electronalidad e inclusive en la oralidad) han hecho que el modelo paternal actual sea distinto al modelo paternal que el psicoanálisis propone (padre/madre), el cual es un modelo escribal. Hoy -siguiendo con Zapata- no hay una entidad paternal claramente distinguida, tanto en la costa peruana (electronal) como en la sierra andina (oral). El psicoanálisis en sociedades orales y eléctricas resulta por tanto difícil como contradictorio.
La ley entonces se convierte en una obscuridad del psicoanálisis, la aplicación de las mismas nos deja muchas más dudas pero más satisfacciones, ¡y vaya como nos gustan las satisfacciones! No nos interesa más. Recuerdo ahora a Jorge Bruce, psicoanalista peruano, quien en una discusión sobre el racismo en el Perú se esmeraba en inocular al psicoanálisis dentro de los argumentos principales de este fenómeno. Acertando en algunas cosas y divagando en otras, uno no podía aguantar la risa cuando al psicoanalista le era contrapuesto un Martin Tanaka (sociólogo peruano), en la discusión. Jorge Bruce se esmeraba en someter a culpa a la publicidad y demás naderías en el tema del racismo peruano…A veces pienso que este tipo de intromisiones del psicoanálisis en esta clase de temas son propias de una comedia aristofánica.

Este carácter adusto del psicoanálisis (el de descifrar como sea el carácter mental ya sea con especulación o con razonamientos) también se transmite en las críticas que algunas personas tienen frente a él, estos e debe a que el psicoanálisis mismo impide la crítica al psicoanálisis. Esta formulación es la que me hizo sentir también el filósofo argentino Mario Bunge, en “Psicoanálisis a un siglo de distancia”. Según Bunge el carácter altamente especulativo, subjetivo y fáctico del psicoanálisis es su peor enemigo, hay hipótesis que si son interesantes pero otras que son puestas a discusión por que no existe –según Bunge- una comprobación formal de las hipótesis fácticas, es decir no se puede comprobar, salvo especulativamente que, por ejemplo, el bebé tenga deseos sexuales, es una hipótesis informal, una hipótesis fáctica. Ahora bien, esto no quiere decir que dejemos de leer a psicoanalistas por este hecho (como muy bien hacen los indignados/as) pero si es importante tener en cuenta estas características de esta “pseudo ciencia” de la psicología: La ley subrepticia del psicoanálisis que se esmera en descifrar todo cuanto haya...esto no es mas que temor por la nada y amor por la seguridad, tanto del paciente como del medico.

La Insatisfacción de un Cobain inmortal


Alguna vez escuché de los labios de mi abuela que la muerte de personas jóvenes sucede cuando ellas nos pertenecen a este mundo que llaman de soledad y agonía, ¿duro?, quizás, pero sería bello pensar que cierto. Pensar que tantos jóvenes emergen de lo terrenal en la época dorada de su vida porque les espera algo mejor, es la idea más filantropa y amorosa que escucharé de los labios de una mujer tan cercana como es la madre de mi padre. No recuerdo cuando lo dijo, sólo sé que en medio de la conversación de un almuerzo, muchos años después que la vea interesada en MTV porque en esos tiempos yo tocaba bateria en una banda y tenia los cabellos largos, recuerdo que justo entré a su habitación cuando sonaba Smell like teen spirit... cuanta nostalgia.
A pocos días del 5 de Abril, a menos de una semana de su muerte, les presento la carta de despedida que escribió Kurt a Boddah, su compañero imaginario de niñez, y un mensaje de perpetuo insatisfacción con su fama y con la vida, todo envuelto de la convicción rockera de uno de los artistas que más caló en mi generación.

Para Boddah:
Hablando como el estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería ser muy fácil de entender. Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk rock que he ido siguiendo a lo largo de los años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno ha resultado cierto.
Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo rock'n'roll. Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mí no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. De hecho, no los puedo engañar, a ninguno de ustedes. Simplemente no sería justo ni para mí. Simular que me lo estoy pasando el 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar.
A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario. Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créeme señor, pero no es suficiente). Soy consciente de que yo, nosotros, hemos influído y gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcisistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño.
En nuestras tres últimas giras he apreciado mucho más a todo la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustación, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡dios mío! ¿por qué no puedo disfrutar? ¡no lo sé!. Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho como había sido yo. Llena de amor y alegría , confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que FRANCES se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general... Sólo porque parece que a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por vuestras cartas y vuestro interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión, y recuerden que es mejor quemarse que apagarse lentamente.
Paz, amor y comprensión Kurt Cobain
Frances y Courtney, estaré en su altar. Por favor, Courtney, sigue adelante por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí. ¡Las quiero, Las quiero!


Los papeles inesperados de Cortázar

Mi encuentro más temprano con la literatura fue en la secundaria. Recuerdo haber leído algunos parajes de la Divina Comedia de Alighieri, con más detenimiento haber sentido el martirio de Bodas de Sangre de Lorca, pero nada caló más profundo en mi pasión por las letras como Cortázar. Mentiría si les digo que fue con Rayuela -un libro tan revolucionario abstiene a los docentes a usarlo, por cuestiones de tradición y cucufatería, generalmente; aparte que el imaginativo de Cortázar puede ser complicado, lo que podría hacer de la lectura, más bien, contraproducente. Fue con “Un Tal Lucas” –su alter ego- que conocí a Julio y desde ese momento sus lecturas han fluido como todo arroyo, de la manera más natural.
La importancia de Cortázar en la disciplina literaria es inminente, quién desee escribir debería leerlo, sea para desechar esos prejuicios y formalidades que no nos dejan ubicar nuestra luz propia o sólo para tener de referencia al más grande trastocado de órdenes y el restaurador del desdeñado acento Latinoamericano. En los setentas, contaba Luis Jochamowitz a nuestro salón de investigación periodística, existían dos tipos de académicos: los que leían y los que no leían a Cortázar; así como hubo paralelamente una división del mundo entre comunistas y capitalistas, pues este Cronopio también logró dividir a las personas románticas que necesitaban y buscaban un cambio radical del tradicionalismo ahogante.
En el 2006, y esto va para todos los amantes de su prosa, su esposa Aurora encontró en su casa de Grenelle –donde ambos vivieron más de veinte años- un cajón lleno de apuntes y cuentos inéditos del escritor. Para llanto de felicidad nuestro, la casa editora Alfaguara ha pedido los derechos y publicará este tesoro en Mayo, un volumen de 400 páginas de más Cortázar para no perder costumbre, incluyendo una entrevista que él se hace a sí mismo en un análisis de su propia identidad, un capítulo omitido de "Libro de Manuel", y mucho jazz de Charlie Parker como soundtrack. Ya titularon el libro como "Los Papeles Inesperados".
Julio Cortázar es sin duda un faro, de esos que muchas veces por neblina y temporal perdemos de vista o dejamos de entender, pero aseguro que siempre seguirá al frente, sea sobre tu velador o en alguna biblioteca empolvada, queriéndonos decir algo profundo y de la manera más extraña.


Siempre se han creado teorías sobre el origen de los cronopios. Aqui la respuesta en boca del mismo creador: ¿Qué es un cronopio?