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Con el estómago revuelto (las mañanitas que pienso en la Fujimori)

Por: Pedro J. Crespo Bustamante.

Hoy me desperté con un beat en la cabeza, una canción que más o menos decía así:

(batería en reggaeton) apoya levantamientos, Fujimori ya lo hizo; cierra el congreso, Fujimori ya lo hizo; se quería perpetuar en el gobierno, Fujimori ya lo hizo; envió matanzas, Fujimori ya lo hizo; quitó la libertad de expresión, Fujimori ya lo hizo; cambió la constitución, Fujimori ya lo hizo…

(redoble) ¿Bastante acaparador el Fujimori ese, no?...

Y desde ahí me loqueo. Digamos que rozo entre los nervios y la falta de cordura, porque las ideas me están pegando tanto en la panza, que tengo una diarrea de ellas. ¿Otra Fujimori presidente? Ni cagando, si su apellido es la sombra negra de nuestro pasado ¿Por qué catalogan a quien nunca nos ha gobernado como un retroceso, si Keiko es el retroceso al pasado? Ollanta, curiosamente, no es en absoluto un retroceso, al contrario, diría yo, es un progreso a nuestra libertad de escoger, al fin y al cabo los que no tenían voz ni voto se han hecho escuchar: ¿no es eso un avance en la democracia? Todos nos escuchamos ahora, y eso nos ha puesto los pelos de punta.

Mi problema no es personal con Keiko, porque el asunto en discusión no es genético. Y porque de ser así también tendría que culpar a sus dos crías que, dicho de paso, me parecen encantadores. Mi problema es con la gente que la Fujimori ha concertado para su posible gobierno (y con su padre). Una calcomanía digna del album Garbage (¿lo recuerdan?), donde salen esos viejos cacharros del autogolpe (un paréntesis para darle la bienvenida a nuestro encantador ex ministro de economía, Hurtado Miller, que le hace tan placentera justicia a su apellido) salen esas cacharro viejos a intentar mascar nuevamente algo que dejaron podrido. Y se lo arreglaron. Y todos nos sanamos, y dale que te dale…

Si Ollanta es el incurable Sida, y Keiko, el cáncer: pues no seamos masoquistas con la quimio. Ya deberíamos estar curados de ese apellido. Sería como si los chilenos tuvieran un nuevo Pinochet, y los argentinos tuvieran otro Menem (pregúntenle a un argentino lo que es Menem para ellos, y les causará gracia como se tapan los oídos y la cara de asco). No tentemos a comer el excremento que ya defecamos.

El futuro, sea como sea, ya no es para los que estamos acostumbrados a ver nuestros comentarios en el blog o fotos del facebook, ahora es del otro resto, oh sí!, del otro gran resto, que aprendió a concertar en su beneficio. No sigamos viéndonos las tabas como si creyéramos que nos vamos a quedar sin ellas. Tal vez en el intento aprendamos a ver el país desde un ángulo horizontal. Es una revolución democrática ese gran porcentaje que nos han puesto en jaque. Puta madre… los admiro.

Eso era todo lo que tenía que decir.

Cena con Víctor Raúl


Por: Pedro J. Crespo Bustamante.

Fotografía: Claudia Villaseca


Estamos en la recta final, y suman muchos los analistas que están tratando de dilucidar cuál será el resultado final de las elecciones presidenciales. Hasta el momento, van muchos editores de diarios y revistas, politólogos, sociólogos, sicólogos, catedráticos; todos han dado su opinión concienzuda y especializada del tema, sin embargo, yo, un estudiante de periodismo, quiero hacerme un espacio en esa ilustre palestra para dar mi opinión de peruano, que se adhiere en la carne de esa parte de la población que ya está harta del modelo liberal y que está contenta de que su candidato, Ollanta Humala, esté liderando las encuestas.


Agrego, para evitar malos entendidos, que me considero un liberal. Vivo con la ilusión y el orgullo de una economía en alza, me gusta estar actualizado de temas bursatiles, disfruto de la tecnología de punta y tengo proyectos de vida basados en el modelo, lo que me coloca –y lo aclararé sólo una vez– en una posición difícil que intentaré superar.

Premisa: el Perú ha estado dividido desde la conquista, cuestión que no se intentó superar en la independencia, asunto del que aún pagamos penas a pesar de que estamos a puntos de cumplir el bicentenario. Cuando vi que Ollanta trepaba en las encuestas, me pregunté ¿por qué?, en vez de escandalizarme y vaticinar el acabóse, y mi respuesta automática estuvo basada en la inequidad. El Perú ha emergido injustamente a costa de aquellos que podrían ser considerados verdaderos peruanos: esos a los que llaman de mil maneras y con los que las minorías no se suelen juntar. Hablo de aquellos que se dedican al agro, a la pesca, que se sumergen en las minas, que despiertan por la madrugada y regresan por la noche, con las manos callosas, a dejar una miseria para mantener su hogar. Son gente que la suda, sin duda, tal como también lo hace el otro porcentaje de corbata que los contrata, con la diferencia que este otro resto no acata sino ejecuta, y se ve mejor, y no tiene callos en las manos. Esa diferencia, que (para nuestra verguenza) parte históricamente de lo étnico, es mi justificación perfecta para preguntarnos ¿en qué momento se jodió el Perú? Yo se los diré: en el momento en que fundamos un país disgregado.


El peruano trabajador está cansado de eso, y por eso vota por Humala, porque también quiere tener la posibilidad de engrandecerse con el resto, de sentirse parte de ese todo, que, irónicamente, es la minoría. Lo escribió el sicólogo Roberto Lerner: “alrededor del 25% de personas quieren que les devuelvan un país que sienten secuestrado desde hace medio milenio y un 15% desean que el Perú… no sea el Perú”. Con Humala, la esperanza del Perú de los primeros, de ese 28% humalista, es que el gobierno haga juticia y los integre finalmente a un sistema que los ha maltratado. Ellos no quieren que los mantengan al margen de un crecimiento admirado internacionalmente, y que ellos desconocen, como si formaran otro Perú. Incluso, me atrevería a decir, que los politicos han logrado que a ellos no les importe el crecimiento logrado, porque no les dio beneficios, ¿y a quién le importa algo que desconoce? Por su parte, el Perú de los segundos, de los ejecutivos, es la Lima con ínfulas de Miami, donde se escuchan comentarios como “qué raro que gane Humala, porque ninguno de mis amigos va a votar por él”, y que agreden culturalmente al resto, minimizandolo hasta acomplejarlo y hacerle sentir que son incapaces de obtener oportunidades para surgir de su condición. Este mezquino grupo, es PPK para ellos, los que son felices de ser gobernados por un gringo. Ese electorado fashion de simpáticos colores CMYK, con capacidad cero de políticas inclusivas, que sólo va a seguir haciendo crecer el PBI, y que le va a importar poco los “baguazos”, “moqueguazos” y “arequipazos”, lo que sea mientras inversión extranjera siga intersada en nosotros. ¿Cómo no habría de hacerlo si, con ese modelo económico, hasta el propio cholo Toledo los ha decepcionado? Quizás hayan muchas dosis de resentimientos, claro que sí, ¿pero qué más humano que eso? Están hartos de trabajar para una burbuja que sí disfruta de los beneficios y pretende minimizarlos, llamándolos locos, idiotas y descocados por votar por Humala, cuando lo que realmente están intentado es reinventar un modelo económico fallido, coger la sartén por el mango, y exigir los derechos que en toda su historia le fueron negados.


Por eso entiendo a los humalistas, y los entiendo perfectamente; porque ellos también son peruanos y están hartos de tener que agachar la cabeza. Y es producto de este secuestro de hace medio milenio, que a ellos ya no les interesa tener que escuchar al otro porcentaje, porque ahora saben que podrán tener la oportunidad de hacerlo a su manera.


Por eso, si Ollanta Humala gana las elecciones presidenciales, no hagamos pataleta por la destrucción de nuestro fallido modelo económico, no nos mandemos a mudar, no renegemos del resto sin conocerlo: veámonos como la historia nos está pasando factura, e intentemos empezar una nueva historia tratando de mejorar por todos los medios la raíz del asunto: la creencia de que un Perú exitoso sólo puede ser alcanzado con las disposiciones de un solo grupo.

Invasión de recuerdos: fotografía y verdad.

Dibujo: Diego Negrete Giribaldi
Por: Eduardo Yalán Dongo

Tan solo un pequeño movimiento social puede ser capaz de significar una red compleja de situaciones, contextos y formas que implican toda una maquinaria de funcionamiento social determinado. Hace un par de semanas dentro de la red virtual Facebook, se inició una interesante movida por parte de los usuarios; todos, la mayoría, postergaron su foto/emblema habitual de su página de perfil para suplantarlas por un pitufo, un Gokú, una Blancanieves y un transformer, cito:

“Cambia tu foto de perfil por aquella de un dibujito animado de tu infancia e invita a tus amigos a hacer lo mismo. El sentido del juego? No ver más, hasta el VIERNES, una cara humana sobre el facebook sino una invasión de recuerdos... (POR LA LUCHA...CONTRA LA VIOLENCIA INFANTIL)”

El sentido del juego: no ver más hasta el viernes una cara humana sobre el facebook, sino una invasión de recuerdos. Ahora bien la pregunta se formula: ¿En qué sentido una foto de perfil de facebook ES una cara humana? Aquí se presentan dos tangentes del fenómeno: 1) fotografía =verdad 2) rostro humano (realidad-verdad) antítesis por antonomasia de los dibujos animados (ficción-mentira).

Se encuentra quizá una creencia social muy compleja, la relación fotografía = verdad. La relación entre efectos de verdad y fotografía como reflejo de una realidad determinada, es una polémica que estudiosos sobre el tema (entre ellos Barthes) han tratado con mucho aprecio. Recordar la foto del presunto Neil Armstrong que aseguraba la llegada del hombre a la luna, o la fotografía de Raising the Flag on Iwo Jima, que comprobó la maleabilidad del discurso histórico. Es en este sentido como se cree que la fotografía/retrato ES la realidad, ES la verdad, es en este sentido cómo el discurso devela su funcionamiento: fotografía=verdad. La relación que tenemos con la fotografía (periodística, artística) es una relación de verdad (veritas), el mismo texto lo sugiere "saca tu fotografía, saca la realidad, saca la verdad, para que vivas hasta el viernes una invasión de recuerdos, de ficción, de mentiras" Claramente no estoy en contra de la campaña, ni podría tampoco emitir un juicio moral, pero existen, en esta “campaña”, variables interesantes que delimitan patrones de estructura. Personalmente, y aquí hablo como comunicador, creo que la campaña está mal formulada semánticamente, y se resuelve en el siguiente semisimbolismo (efectiva herramienta de la semiótica clásica), partiendo de lo antes referido:


Cara humana:Dibujo Animado :: Realidad:Ficción


El rol figurativo del dibujo se cae al ponerlo al nivel de /ficción/, porque, no solo se anuda a /dibujo animado/ sino a la significación que le han querido dar: /violencia infantil/, entonces la pregunta sale: ¿Es la violencia infantil, una ficción? Si así me lo proponen, entonces no es real, porque dicho sea de paso "se acaba el viernes", entonces como no es "real", como no es "Verdad" (como sí lo es mi fotografía), no le debo tomar mayor importancia y debo más bien reciclar esta información en la mnemo-caja de lo divertido, gracioso, y temporal. Ubicar un problema grave como la violencia infantil en el terreno de lo ficcional, no solo implica un menosprecio del mensaje y de lo que el enunciador quiso comunicar, sino un evidentemente error de comunicación. Error por desconocimiento del propio funcionamiento del mensaje.

¿Sáben lo que dicen? Javier Baraybar


Por: Eduardo Yalán

He aquí mi favorito: Javier Baraybar. Líder del movimiento independiente de vecinos surcanos, un “hombre de experiencia a tu servicio”, dueño de un no tan enfervorizado gesto. Baraybar optó quizá por una apuesta política más simplista, más clásica en lo que a propaganda política se refiere, podemos quizá proponer a un único actor (sujeto) discursivo junto con un mensaje lingüístico funcional sobre el partido, resaltando los lexemas /solidario/ /experiencia/ /servicio/ /independiente/ /hombre/. Todo perfecto hasta allí, eligió el color amarillo para connotar (mensaje icónico codificado) Lealtad, honor, unión, economía, amabilidad. El amarillo y el verde son muy útiles en este tipo de propagandas. Al parecer dentro del contexto objetivo, se puede decir que nos encontramos con una propaganda “normal”, común y corriente, no pasa nada, objetivamente hablando. Ahora bien, (otra vez la sintáctica) ¿Para quién es este mensaje? Eventualmente, somos los peruanos y, claro esta, surqueños, unos lúdicos chacoteros y picaros críticos de la rareza, y entonces nos detenemos, y confirmamos eso de que el ser humano puede conservar un número infinito de unidades de información en una fracción de segundo: ¡Boom! Aparece el apellido: Baraybar.

Hasta el menos elocuente puede darse cuenta que el nombre del candidato comienza con el prefijo /Bar/ y termina con el sufijo /Bar/. Y es inevitable situar una lectura mórbida, pícara, pero permitida al discurso del afiche. Para decirlo semióticamente, existe, detrás de la manifestación figurativa sonora de “Bar”, la existencia de un rol temático que se puede designar, con el perdón del señor Baraybar, de /borracho/ o sujeto relacionado al alcohol, así como a su opuesto /sobrio/. Inevitablemente su representación en el cuadro semiótico permite visualizar estas dos tendencias:


Y para enfatizar esto, el sema /borracho/ extirpado del lexema /bar/ se hace aun más evidente gracias a un mal empleo de la comunicación, a una mala utilización de los colores dentro de esta publicidad: El amarillo. ¡Sintaxis pura señores!, imagínense; el amarillo y blanco como fondo de un candidato (por ejemplo) de nombre Jiménez…no pasa nada. Pero el amarillo y blanco en un candidato cuyo nombre es Baraybar, inevitablemente se genera una lectura imprevista. ¿Y que tiene que ver el amarillo y blanco? Se preguntara el más ingenuo. Sin ser semiólogo o sociólogo, o psicólogo ¿Qué se vende en los bares? Tragos, alcohol ¿Qué trago en particular tiene el color amarillo y blanco? La cerveza. ¿Qué sucede cuando anudas el sema /borracho/ inevitablemente inmerso en el apellido Baraybar y pintas tu propaganda de amarillo y blanco? ¡Boom! Por metonimia, la lectura que la gente dará al candidato será la de un amante de la cerveza, la de un ebrio camuflado, la de un desequilibrado, desquiciado por el alcohol, un vicioso, un perfecto vecino al quien no se le dará voto alguno. Mala comunicación, no hubo una atención a la posible lectura que el votante le vaya a dar al candidato…Lo que sí me parece esta en cuestión es si verdaderamente el surqueño, amante de la cerveza, le otorgué un valor disfórico o eufórico a este candidato y a su inocente relación con el alcohol.

¿Sáben lo que dicen?: Propagandas politicas.

Por: Eduardo Yalán Dongo.

Se alzan los carteles, se alzan en las noches permitidas; Lourdes, Kouri, Villarán, se alzan en coro: “¡vota por mi!”. Digamos que ser bombardeados de propaganda política no es del todo negativo, en cada ruta no solo vemos caos visual, o fealdad de nuestras meadas paredes, sino oportunidades para escoger y elegir bien a los candidatos, aproximarnos más. Al igual que la publicidad, la propaganda vende, pero vende ideologías (la primera vende servicios/productos), creencias políticas que nos puedan convencer, persuadir. ¿Cómo nos convence? Porque están en todos lados. El candidato que tenga más paneles y afiches, es decir, más alcance, generará mayor recordación, y este beneficio lo saben muy bien los políticos, saben que así se debe de convencer a los apolíticos, con propaganda. Preguntante, ¿Cuáles son tus candidatos a la alcaldía de tu distrito, o de Lima? Respuesta: Tus candidatos son los candidatos de los medios. Pero no pretendo generar “conciencia” política dentro de un desinterés apolítico. Me interesa más analizar no a nosotros, señores apolíticos, sino a las estructuras que nos determinan; a la propaganda política. El análisis de propaganda de hoy será sobre el distrito de Surco y sus tres principales postulantes: Javier Baraybar, Juan Manuel del Mar y Omar Montoro. Antes que nada no deseo criticar la política o las propuestas para la alcaldía surqueña de estos candidatos, deseo únicamente efectuar un análisis básico (sintáctico) de las lecturas y de los discursos: Señores politicos ¿Quieren jugar con apolíticos?: aprendan a jugar con apolíticos.

Del Mar:

Un apolítico no se detiene en las propuestas, se detiene en cómo se ve la propaganda política. Primero el mensaje literal: “Porque Surco es salud” “En surco se vive bien”. Para alguien que sabe que Del mar es el alcalde actual de Surco !perfecto! !bingo!, el mensaje ha llegado. Pero para nuestros apolíticos en potencia ¿saben quién es el alcalde de Surco? El mensaje “En Surco se vive bien” colapsa, pierde sentido y hasta se permite una lectura: “¿si se vive bien, por qué tengo que votar por ti?" Existe un mensaje icónico codificado. Presten atención a la imagen. En toda la campaña gráfica de Del Mar se puede registrar un sentido binario que se expresa de la siguiente manera:



En este afiche en particular el candidato, invertirtiendo plata, y evitando un trabajo a lo “Wilson”, decidió quizá ser asesorado por un buen fotógrafo, un artista de la imagen. Precisamente ese fue el problema, en propaganda y en publicidad, el arte no puede intervenir. En el arte, el autor de la obra puede dejar a entrever no una sola lectura de su creación, sino muchas, se puede convertir, como decía Eco, en una obra abierta. Pero en propaganda y en publicidad (un poco para evocar a Barthes) la significación de la imagen es sin duda intencional: lo que configura a priori los significados del mensaje son ciertos atributos del candidato, y estos significados deben ser transmitidos con la mayor claridad posible, la propaganda, por tanto, debe ser franca en su mensaje. Vean bien esta otra imagen, de la misma campaña:


Existe una técnica fotográfica sumergida en el panel: la sensación de profundidad de campo, el llamado fuera de foco. Y aquí el binarismo se hace presente, ¿Cómo esta vestido del mar? Con camisa, aplaudiendo cual bailarín flamenco (otra lectura posible) que acentúa aun más el carácter /lejano/ y opuesto a las personas detrás suyo, dándoles la espalda, lejano a ellos, disjunto de ellos, su color azul esperanza y tranquilidad y “todo esta bien” se disocia de la organización de sentido de su imagen. La proximidad entre Lo /pobre/ y lo /rico/ no se da, al contrario, no se habla de una vinculación entre los elementos porque no hay proxemia física, hay, por el contrario, aislamiento, lejanía:

La oposición nace en la imagen sin que el autor o el candidato sepan que significa, o qué sentido le otorga el votante, aquí nace lo que se llama semióticamente “axiología”, el votante le otorga un valor a esta distancia, le otorga una categoría timica y la tacha como negativa, como perjudicial, la lejanía, la no unión, hacen del candidato un desinteresado del “pueblo”, por tanto, menos votos para el señor Del Mar, por tanto, comunicación deficiente. ¿Creen los políticos que esto genera distinción, glamour, mayor captación visual? Con esto, un artista no debe aconsejar en una campaña política-comunicacional.

Pesas mucho mi vida

Fotografía: Claudia Villaseca Flores

Por: Eduardo Yalán Dongo


“Toda persona tiene derecho a la vida.”
Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión europea (Articulo 2º)

¿En qué momento, que no me di cuenta, llegaste a engordar tanto? En todo caso, ¿Cuándo fue que te almidonaste, estructura presa? ¿Cuándo te inflaste tanto y te volviste tan pesada? ¿Cuántos fueron los que te rellenaron, docta indolente, de latosa carga? Como simiesco repite “Elefante”: “Así es la vida”. Pero así no eras antes, ¿o tal vez soy yo el que te ve muy flatulenta y rellena? al menos ahora sé que no hay dieta que te pare, sé que te hacen tragar a pesar de tu llenura cada almizclado bocado universal, infinito, eterno, lejano, inflado, gaseoso: ¿En qué momento la vida nos llego a pesar tanto? Bonita pregunta ¿no? A lo mejor Prometeo o Jesucristo la abstrajeron durante sus penitencias, ambos quizá, en esos arranques filosóficos que tenemos todos los sacrílegos, habrán pensado “¿en qué momento la vida pesa tanto, pero tanto, que incluso mi decisión queda enajenada?”

La biología indica que la vida comienza en la unión indefectible de los gametos, en ese instante, en ese segundo lascivo dicen que se origina la vida humana. Evidentemente es aun una vida no desplegada, es más, una vida aun no inmersa en el proceso y complejidad de desarrollo. Todos, hasta mi gato, hemos pasado por esto, de gametos unificados hasta el desarrollo completo del cuerpo, y no hay forma de contradecir tal Verdad. Pero repregunto ¿en qué momento la vida llego a pesar tanto? Y es que su carga no tiene nada que ver con la mera aceptación de nuestras acciones (errores, virtudes, simulacros etc.), o con la verdad biológica antes mentada. Cuando hablo de “carga” hablo del valor que le hemos imputado y que venimos arrastrando desde hace algunas cuadras atrás: la vida desde la axiología. Le hemos yuxtapuesto a la noción de /vida/ una carga kantiana; “la vida se la respeta aquí y en la China”, la vida vale tanto e incluso mucho más que tu propia motivación de morir, vale tanto o mas que tu elección de decidir sobre ti mismo, vale tanto o mas que tu naturaleza humana, vale mas que yo, ¡pesa más que yo! y esto “tienes que respetarlo así no quieras”.

Esto va más allá de los debates obstetras de si el niño sufre o no cuando se ejecuta un aborto, de si el gameto es considerado persona o no, si el embrión siente o no, si el niño puede decidir o no, estoy hablando de ¿Por qué se siente pesada la vida? ¿Por qué menos la elección humana? ¿Por qué antes no pesaba así? ¿Es porque la hemos rellenado tanto que ya es muy visible su gordura? No, no es eso. Es la vida la que aparece ante nuestros ojos como pesada, como valiosa no porque se haya (o la hayamos) transformado de esta manera, sino porque nuestro propio cambio, nuestro propio medio, ha cambiado, porque nosotros mismos lo hemos hecho. Somos desinteresados, somos flojos, queremos tener nuestro propio blog, queremos ser autosuficientes, somos ya casi pos(pos)modernos. La vida sigue siendo la misma porque los conceptos son eternos, porque son universales, y a la gente aun enraizada en el pasado no le gusta (e incluso les irrita) bajar del monte y ver a su pueblo danzar, beber, y hacer lo que quieran. Pro-vida vs Pro-elección: modernidad vs posmodernidad, escribalidad vs electronalidad, El Universo vs el particular, el todo vs la parte, la moral vs el hombre. Las tendencias están sobre la mesa.

La vida nos pesa mucho y a nosotros no nos gusta ese peso, a las nuevas generaciones que no tienen a un Kant como modelo ideal de comportamiento, les parecen vencidas las leyes, la moral, la ética universal, aman la particularidad, ya pueden diferenciarse, ya pueden dejar incluso de ser reproducciones en serie, ya pueden decidir sobre su propio cuerpo. Esto va más allá de si estoy de acuerdo o no con el aborto, si soy un asesino o no, de si el gameto es un individuo o no, de si soy “hombre” para aceptar mis “irresponsabilidades” o no, u otras falacias post hoc ergo propter hoc, esto es posmodernidad y pos(pos)modernidad…esto es simple e inevitable desinterés.

“Haz lo que tú quieras será toda ley”
“No hay ley más allá de lo qué tú quieras”
Alesteir Crowley – Liber Al Vel Legis

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¡Hazte ilusiones!: Realidad y simulacro

Fotografía: Gonzalo Bachmann Urbina
Por: Eduardo Yalán Dongo

“Lo que es racional es real;

Y lo que es real es racional”

G.W.F. Hegel

Evoquemos cualquier asesinato. Uno donde el cuerpo magullado y deformado se encuentre desplomado por la sala, uno de esos tantos asesinatos que vemos en CSI, o en el noticiero de la noche. Ahora imaginemos que en este crimen no existe la menor huella que nos lleve al asesino, todo es limpio de marcas, de indicios, no hay sospechas, no hay inculpaciones, no hay verdad, no hay realidad; es, como decía Baudrillard, El crimen perfecto. ¿No vivimos acaso un crimen perfecto? ¿Una ilusión?, ¿una mentira? Me he topado últimamente con personas que han sentido alguna vez ese vértigo, ese pensamiento que la vida es una ilusión, un crimen perfecto, un sueño que prorrumpe en la realidad, que no encuentra responsables. ¿No hemos pensado alguna vez esto? Si la vida es una suma de ilusiones ¿Sería la vida un sueño del cual no podamos despertar?

¿Y si en verdad lo que vivimos ante los ojos de nuestra conciencia no es real? Si bien esta tendencia de pensar en la ilusión, parte de lo que llaman “posmodernidad”, o tal vez es consecuencia del desarrollo de la tecnología, lo cierto es que las personas naufragan en depresiones y angustias modernas como respuesta a esta mentalidad. Pero tienen razón; hoy existe “nada” en lugar de “algo”, vivimos bajo una tensión increíble porque no soportamos el vacio, ni los secretos, no nos gusta viajar a la deriva, la creencia en lo real es la mas trivial de todas las creencias, una ilusión perpetua, indestructible, combatida no con la verdad sino con una ilusión más elevada, y si esta ilusión no es reconocida como error, su valor es igual al de la realidad. ¡Admiremos la ilusión y su penetración inescrutable en la vida diaria! Producto de la tecnología salen nuevas profesiones como la fotografía, el cine, el arte y la publicidad; pornografía de la realidad, prostitución de la conciencia. Foucault decía que el cristianismo era una forma de ilusión doble, primero al individuo se le fuerza expulsar todas sus ilusiones (pecados, tentaciones, seducciones) pero no para aceptar una realidad/verdad sino para vivir otra ilusión superior, es decir, liberarse de toda adhesión a sí, no porque él sí mismo sea una ilusión, sino porque es demasiado real. La nueva cultura no se diferencia de esta explicación.

Pensemos en la tecnología, de la más rudimentaria hasta la más avanzada; su meta siempre será separarnos de la realidad, separarnos del enfrentamiento con ella: el cuchillo para cortar la carne, el microondas para recalentar la comida, la escritura para plasmar la palabra hablada, el ipod para anestesiar el entorno, los audífonos, la cámara fotográfica, el facebook, la ropa, el carro, el dinero…inventamos la tecnología porque estamos hartos de la realidad, hartos de no poder jugar. Y es así como bifurcamos nuestra representación, elaboramos simulacros de vida, fabricamos nuestro Yo basado íntegramente en el Otro, un reflejo de lo otro: al fin y al cabo no hay estructuras. Harry potter, El Crepusculo, Vampires diaries, El código Da vinci, El señor de los anillos; los bestseller posmodernos haciendo enfoque en temas como la magia, magos, vampiros, mentiras vividas por largos siglos, elfos, hobbits, magia, mas magia…ilusión y muerte venden. El fin del mundo es la desesperación de los posmodernos, es el discurso que vende, es la manifestación de la nueva creencia…la voluntad de la nada. “¡No te hagas ilusiones!” sería pues una alucinación tautológica.

Me dijo, una buena amiga citando a Almodobar, que desistiera de hablar o escribir sobre la realidad, porque la gente vive mucho la realidad y escribir sobre ella seria una saturación, la vive en la tele, en el cine…pero queda demostrado (señor Almodóvar) que no es así. Sin embargo, me pareció entre nostálgico y excelso lo siguiente que me dijo: “La realidad pocas veces tiene tanta riqueza como el arte y casi nunca se compara a los sueños”. Lo real es racional y por eso aburre, al menos hoy en día en los últimos capítulos de la posmodernidad, en la fetidez de su joven vejez (si se me permite el oxímoron) es hora de inventarnos nuestra propia realidad, de jugar en los simulacros, en los sueños y el arte. Finalmente, los concejos de mi amiga fueron vía Facebook, y yo escribo esto frente a una pantalla en algún lugar de Surco mientras tú lees en tu computador… ¿Qué es real? No nos hagamos los llanos, ¡sabemos lo que es!…el crimen nunca es perfecto, y lo que es verdad, lo que es realidad es simplemente un simulacro superior y mas creíble que otro. Lebe dein Leben.

El síndrome de Oz: crítica a la crítica.

Fotografía: Pedro José Crespo B.
Por: Eduardo Yalán D.

“Oh- and what`s so stinking about it?“

“It`s stinking world because there´s no law and order anymore.

It`s no world for an old man any more.”

(A Clockwork Orange –film)


Estoy más que seguro que se satisfizo a más de un izquierdista cuando el minúsculo perrito de Dorothy, en la famosa película “El mago de Oz”, corrió la cortina donde se encontraba el maquinista que controlaba al mismísimo “monstruo de Oz”: Pay no attention to that man behind the curtain”. La película estrenada en 1939 aterrizó en un ambiente donde ser de la roja izquierda estaba de moda; increpar, saltar, murmurar y pestañear; es decir, panfletear en contra del sistema hasta sus últimas consecuencias. Fueron tiempos donde descubrir la Verdad (con mayúscula) de los sistemas políticos era el pasatiempo de los intelectuales, buscar a aquel Mago de Oz y regresar con tal verdad a Kansas. Pero ante esto, parece curioso no darse cuenta de un proceso mental escondido, aquel que relaciona a la “manipulación” con la “intelectualidad”, quizá de aquí se explique que la mayoría de intelectuales son ateos (y más si son de izquierda). ¿Pero en qué medida esta receta de la intelectualidad esta presente en el siglo XXI? No hay que mirar lejos.

Cuando leía a Nicholas Carr en su artículo “is google making us stupid?” me pareció exageradamente curiosa esta expresión: “Over the past few years I’ve had an uncomfortable sense that someone, or something has been tinkering with my brain , remapping the neural circuitry, reprogramming the memory”. Inmediatamente esto hace acordarnos de las neuróticas sentencias de Hugo Chavez (que hace poco prohibió los videojuegos violentos) cuando en sus vituperios máximos achaca a EEUU como “motor y motivo” de las desgracias de la sociedad moderna -entiéndase”desgracias” como el nuevo sentido y proceso mental del mundo moderno-. Es decir, el hombre intelectual, critico del mundo cambiante, ha exportado de su cultura amante de libros empolvados este sentido de que “alguien (no importa que) domina nuestro pensamiento”. Y esta necesidad intelectual de duda con respecto a los aparatos sociales es con la cual se busca interpretar exageradamente incluso a los medios de comunicación:

“el Internet (Twitter, Facebook) es malo para el periodismo”, “¿Dónde están las crónicas de antaño!”, “!La Publicidad nos vende imágenes que nos manipulan!” (Así murmura Jorge Bruce) “El dueño del Facebook es el dueño del mundo y esta planeando algo, no importa que, pero planea” “no te registres en Twitter que es manejado por fuerzas subterráneas” “¡Hay de nosotros! ¡Que vuelvan los textos laboriosos! ¡Que vuelvan junto con Vargas Llosa!”.

Y ni que hablar de Chomsky y sus secuaces. De pensamiento rebelde, con gallardía pragmática, increíble crítico y casi visionario, pero por algún motivo inescrutable, el corazoncito lo tiene rojo. A Chomsky (a quien nuestro Ollanta Humala admira mucho) no le gusta que los medios de la comunicación y en especial la publicidad “nos vendan la moto”, siempre esta repreguntándose sobre los nuevos amos del mundo, y le fastidia de sobremanera la mercantilización del intelecto, la empresa privada, el pensamiento moderno, y otra vez la jodida publicidad…Por eso que Fujimori abolió la intelectualidad izquierdista en los 90, por eso también que el cristianismo degolló la critica. No pretendo plantear tampoco una sublimación del intelecto, ni oponerme a que oscuras fuerzas subterráneas sean descubiertas, sin embargo, lo que si es necesario aclarar es que, desde el punto de vista semiótico, existe una contradicción en este discurso intelectual/izquierdista moderno. No existe una manipulación impuesta, como la plantean nuestros chomskianos modernos, lo que existe es mas bien una manipulación de convencimiento, aquí nadie esta sometido y obligado a tener un Facebook o un Twitter (por tomar un burdo ejemplo), aquí estamos simplemente determinados por el convencimiento mercantil, mediante relaciones cognitivas de interacción, lo cual Señor Chomsky, sí es muy diferente a la imposición y esclavización inevitable de “Mr Bushhhhh”.

La otra mejilla

Fotografía: Yasmin Sayán
Por: Eduardo Yalán Dongo


Hace poco leí en un blog una pregunta que un curioso cibernauta le hacia a un entendido teólogo virtual: Estimado Padre Fuentes: Cuando Jesús dice que si alguien nos golpea debemos poner la otra mejilla ¿Cómo debe entenderse esto? Si alguien agrede físicamente a otro, ¿no tiene éste derecho a defenderse?”. Al parecer a nuestro amigo le habían propinado tal golpe en la jeta que estaba preocupado si debería descarriar sus frusleras emociones en el hocico del agresor o simplemente resignarse estoico listo para mostrar la otra mejilla. Pero pongan atención a lo que digo: “al parecer”, al parecer cuando utilizamos el axioma cristiano de la “otra mejilla” nos imaginamos siempre algo físico, algo carnal, no tan metafísico o metafórico, siempre es “Si alguien agrede físicamente a otro”, como refería el abollado cristiano. Entonces lanzo la pregunta ¿De qué manera estamos educados en estos casos donde se nos propina una bofetada (no solamente física) y quedamos, como se dice, “ardidos”?

“Oísteis que fue dicho: amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo” (Mateo 5, 43) Y desde las antiguas épocas de la humanidad se nos ha acostumbrado a esta ley del talión, ley que nos ha enseñado bien a descargar la ira, cólera y tristeza en la bemba del oponente. Leamos los periódicos solamente para corroborar esta educación: “hombre mata a vecino por poner desmonte en su puerta” “mujer corta miembro a su pareja por presunta infidelidad” y bueno, podría seguir citando y rellenado más este artículo. La explicación de esta respuesta del talión en la sociedad masificada se debe a la simpleza que posee la reacción, es demasiado simple responder con una tortura, una mirada esquiva, un comportamiento determinado; es simple y fácil en causa, más no en consecuencia. Así como es poco saludable callarse insultos es también poco saludable someterse a un solo tipo de reacción, como es la del talión. Cuando Jesús dice que mostremos la otra mejilla (aclaro, soy ateo), no únicamente se refiere a los estándares físicos, sino que existe otro camino, y más saludable, que simplemente (por dialéctica) responder al golpe del agresor: dar las gracias.

Dar las gracias es una venganza sana, una maldad sutil, no hay motivo para comportarse a posteriori de “tal manera” o de “tal otra” frente al agresor, no tenemos porque fabricar un comportamiento especialmente para este, simplemente se le pide a esa serpiente que retire el veneno de la herida ya que “una serpiente no puede matar a un dragón”. Dar gracias es difícil y raro, sin embargo denota una complejidad que el agresor difícilmente comprendería, como también una purificación de la mente y el comportamiento de uno mismo. Es, creo, lo que se refería Spinoza cuando refiere: “Quien imagina que se destruye todo aquello que odia, se alegrará” e inevitablemente pensamos “Destruir = físico”, es decir, nuestra educación psicológica social es tan pobre que vinculamos casi siempre la “destrucción de todo aquello que odiamos” con lo físico, sin reconocer que la destrucción mas saludable es la de la mente, específicamente de la creencia. Si yo odio a una persona no es por ella misma, sino por la creencia que tengo de esta (tal vez creo que esta persona es mala o que se yo). Entonces, como dice Spinoza, nos alegramos mas saludablemente y sin consecuencias, si destruimos la creencia, lo que creemos, lo que en verdad nutre nuestra emoción, es decir lo “meta-físico” del problema. Hay solo dos caminos, ni uno mejor ni uno peor, pero, sabiendo que hemos estado caminando únicamente por un solo sendero, ¿no sería justo admirar el otro? Solo acepto una cosa, el camino de dar las gracias es un tanto tullido y da miedo, y, lamentablemente, no entran muchas mujeres en él.

Resiliencia en la infancia Andina: Bases para la educación afectiva.

Por: Eduardo Yalán Dongo
Fotografía: Diego Miranda
"No obstante, la emoción es el fundamento
de lo racional y el campo donde se construyen
las conductas y el lenguaje, donde
efectivamenteaceptamos al otro como legitimo.
Es decir, la emoción es el campo que hace
posible la convivencia y la democracia."
(Teresa Tovar: sin Querer Queriendo;
Cultura docente y género)

Es inevitable, cuando hablamos de infancia andina, no dejar de mencionar la mala educación que esta recibe por parte de los agentes del estado y porque no, quizá de entidades privadas. Sabemos de ante mano que la infancia en sí es sinónimo de educación, que la educación a su vez es trabajo, y el trabajo finalmente es economía (pobreza o riqueza). Sin embargo, siguen los problemas sobre la educación en estos sectores principalmente en Ayacucho, Huancavelica y Apurímac y subyace nuevamente la pregunta de los más exacerbados: ¿Qué sucede con la educación en el interior del Perú? Sin embargo, es más acertado preguntar ¿Cómo miramos a la infancia andina? Existen pues sujeciones que limitan a la infancia andina y una de ellas es la postura adultocentrista/urbanizada que inevitablemente se cuela dentro de las soluciones políticas, educacionales y, también, dentro de las cognitivas, del imaginario popular.

“Pobre niño, no tiene infancia” se refieren quizás las personas urbanizadas cuando ven a un niño andino con responsabilidades tales como ayudar a su padre en las tareas del agro, o criar a sus pollitos. Pero el primer error es que atribuimos las características de la infancia urbanizada, (ese proceso numerado) a la infancia andina. El infante citadino es un número y solo el número (la edad simbolizada) le dará responsabilidades democráticas dentro de una política supuestamente abierta, creemos con esto que la infancia en sí esta contenida dentro de este primer y minúsculo concepto. Pues bien, la infancia andina es una infancia oral, que cree en las responsabilidades, que estima la relación con el medio ambiente, que no tiene una figura paternal claramente fijada, y que esta sometida, claramente, a la resiliencia. La propuesta educativa, entonces, no tendría que enfocarse bajo fundamentos que promuevan el intelectualismo y la racionalidad, sino la educación afectiva, el tipo perfecto de educación que les posibilitaría administrar sus decisiones dentro de un ambiente democrático. Los afectos son más próximos a la resiliencia y a la cultura oral que los procesos de tipo racional y escribalizados.

El educación afectiva que se transmite a los niños en los andes se basa en la inteligencia emocional de Lawrence Shapiro y David Goleman. Sin embargo, como ya se ha mencionado anteriormente en este blog, la inteligencia emocional parte de una base racional/escribal, lo cual impide una optima penetración en terrenos orales o electronales. Se enseña a los niños sobre la empatía, autocontrol, simpatía, cordialidad, amabilidad y respeto, valores poco recomendados para la resiliencia, es decir, para la adaptación a un ambiente “animalizado”. La educación afectiva por tanto no debe apuntar a una sistematización del autocontrol y el sometimiento racional, no se debe apuntar a desarrollar la capacidad cognitiva, sino a dotar de dominio afectivo dentro de un ambiente determinado al sujeto, en este caso al niño. ¿Cómo? La educación afectiva debe apuntar al reconocimiento de las emociones por parte de los niños, desarrollar tareas y talleres (juegos, actividades) de autoestima, creatividad, identidad, humor, convivencia y expresión emocional. Esto, con el fin de ser mas directos y precisos con el objeto de estudio ha analizar: La infancia andina

Chávez en High Definition

Por: Pedro

Hugo Chávez es sin duda el mandatario más mediático de América Latina. Ocupa los primeros planos en cuanto a opiniones y protagonismos exacerbados. Encabeza portadas con sus intromisiones. Lanza, endémicamente, álgidos comentarios desubicados. Todo, en su pretenciosa búsqueda de aparentar ser un presidente mesiánico. Él siempre tiene la verdad.

Desde que ingresó al poder en 1999, con su plan de gobierno bautizado como el Socialismo del siglo XXI ha ido revelando lo que la gente ya sospechaba: emular de la manera más improvisada lo que Fidel Castro logró tras la revolución cubana.

Lo curioso es que Chávez, aun con tanto histrionismo petulante y gusto desafinado para figurar, odie tanto los medios. ¿Quizás porque no solo sea un prepotente dictador sino también porque quiera acaparar toda la pantalla chica?

Desde hace algunos días algo funesto para la libertad de expresión se ha ido cocinando en el Palacio de Miraflores. La “intrépida” idea (por no volverme ofensivo) de una Ley de Delitos Mediáticos.

Para entender la paranoia de Chávez, habrá que recordar que ya ha clausurado más de treinta y dos radios a lo que va de su gobierno. También fueron expropiadas, dos televisoras regionales, sin incluir la polémica RCTV en el 2007. De lo que se comenta, hay una intención latente de cerrar aún 250 radios más. Entre ellas, unas estaciones más grandes que otras, pero que cuentan con el mismo poder que Hugo Chávez teme y desea: el poder de la información.

La Ley de Delitos Mediáticos es un proyecto abusivo. En definitiva y en reconocimiento con las tendencias chavistas, solo será usada para fines funestos.

La aún sobreviviente televisora independiente, Globovisión, es un ejemplo. Porque, aunque el proyecto de ley presentado por la fiscal general, Luisa Ortega, aún no sea aprobada, el director del canal, Guillermo Zuloaga, ya enfrenta dos ridículos juicios. El primero por “usura genérica”, debido a su mediana empresa de ventas de automóviles; el otro, por “daños ambientales”, por su colección personal de animales disecados legales. ¿Disparates o un intento desesperado por culpar para arrebatar?

El tema de la ley debe ser entendido por todos los que trabajamos en medios, ya que, al ser aprobada, institucionalizaría la injusticia, la corrupción, la paranoia chavista. Todo bajo el manto de la legalidad. El gobierno tendría siempre justificaciones “válidas” para ejercer el abuso, y sucedería lo que la caricatura de este post (en la parte superior) retrata. Chávez en la pantalla chica las 24 horas del día. Y ahora con el HD, se le vería más real que nunca ¡Qué calamidad!

Recuerdo la primera vez que vi a Hugo Chávez en su programa televisivo “Aló presidente”(¡Sí! Para quienes no lo saben. En Venezuela, Chávez no solo hace el papel de presidente, sino también el de Gisela Valcárcel, en el caso del Perú; o Susana Jimenez, en el de Argentina). Con su clásica seriedad pícara, botaba de Caracas a The Coca Cola Company con estas palabras: “Váyanse pa’llá, pa’ la sabana, con sus camiones”. Con ese misma soberbia, clausura canales venezolanos como quien cierra revistas, y, con ellos, carga con los voceros encargados de informar a la nación lo que verdaderamente está sucediendo en el país. Solo el 78% de venezolanos piensa que su gobierno es corrupto. ¿El 22% restante está ciego o desinformado?

Felizmente, el rimbombante Socialismo del Siglo XXI aún no se mete con los medios digitales. Solo esperemos que algún día algún chafarote tenga la intención de censurar a Filoterario. Solo en ese caso, estaríamos encantados de ser sinceramente ofensivos.

El tema pendiente: el "Baguazo"


Fotografías: Diego Miranda

Texto: Pedro Crespo

En una reunión de amigos este último viernes, me encontré con mi filosófico compañero de blog. Entre copa y copa, los temas que generalmente tocamos salieron a la cancha. Esta vez, discutíamos sobre lo acontecido en Bagua: una masacre por falta de comunicación e intolerancia. Más de 30 muertos.Nunca antes he escrito temas políticos en este blog por que no quiero ser colaborar con el atosigamiento de la agenda política de los medios. Sin embargo, aquí mi punto de vista sobre lo sucedido en la selva peruana.

¿Cómo debiera entenderse al Perú?

Como un país heterogéneo. De ahí nace su encanto y su principal fuente de ingresos. En la Selva, tenemos una variedad indiscutible y envidiable de fauna y flora. Distintos pisos ecológicos adornan las mesetas, hay agua y culturas centenarias vivas. Biodiversidad en su máxima expresión. Pero también hay riquezas energéticas y mineras: hidrocarburos y oro. Esta es la semilla de la lucha.

Cómo debiera entenderse la actuación del primer bando: Las poblaciones amazónicas

1. Las deficiencias gubernamentales abundan. La principal causante de lo sucedido en Bagua es la subestimación a los pueblos nativos. Para empezar, en 1993, el INEI hizo un censo amazónico y arrojó su número poblacional, entre ellos los Aguarunas contaban con 51 827 personas. Este número ha aumentado. Las cifras, aunque pequeñas en comparación a la extensión del territorio, demuestran que estas tierras no están vacías. Insisto: ¡no están vacías, señores políticos!

2. Las poblaciones amazónicas son pueblos que datan antes que los Incas. Representan un museo viviente de nuestras raíces. Debieran considerarse más valiosos que el Museo de Oro donde solo hay materia muerta (ojo, con esto tampoco digo que sean dignos de maquetas de exhibición. Hablo del cuidado de lo verdaderamente valioso en nuestra cultura).

3. Los selváticos se encuentran espiritualmente ligados a su territorio. Ahí conviven con sus tradiciones, adoran a sus dioses, yacieron sus hermanos, veneran a sus antepasados, cuidan a su estirpe y, gracias a él, subsisten. En conclusión, no pelear por sus tierras, es un suicidio para ellos…

4. Sigo el hilo con un dato histórico: las poblaciones amazónicas nunca fueron sometidas. Contra ellos no pudieron los Incas, ni los españoles, ni los jesuitas y dominicos. ¿Por qué habrían de dejarse ahora?

5. Los amazónicos no están en contra de la inversión, es más, aceptan necesitarla. Porque tienen problemas de desnutrición crónicas, mortalidad infantil, y ningún servicio básico. Lo que repelen, es que el poder estatal abuse. Ellos necesitan “una inversión bien pensada, un desarrollo pensado desde la selva y a favor de la selva”, dijo Santiago Manuin, legendario líder Aguaruna hospitalizado por un disparo. El Perú entero también gozaría de esas decisiones.

Cómo debiera entenderse la actuación del segundo bando: El gobierno

1. Los gobiernos no solo duran cinco años, y toda decisión debe ser tomada para el buen porvenir del país. El uso de tierras y espacios improductivos es una premisa para la creación de capital y mano de obra. El asunto está en reconocer que espacios están verdaderamente vacíos para su explotación.

2. El gobierno está en la obligación de cuidar el territorio. El problema contra el que intentó luchar es contra el uso ilícito de los recursos amazónicos. Esto obliga al gobierno a una mayor fiscalización. La explotación ilícita no es solo un problema legal, sino que trae problemas sociales como la explotación de gente, narcotráfico, terrorismo, etc. Llevar el “progreso” a estos lugares, era una manera de revertir la ilegalidad.

3. El poder político está en la obligación de una consulta popular en caso de ver trabas en el funcionamiento de sus planes industriales o los que sean. Muchas veces, se han llegado a acuerdos; otras veces, se ha implementado a la fuerza. En este caso, no se llegaba a nada democrático desde el año pasado. El gobierno fue despótico.

4. Los políticos siempre han estado lejos de la amazonía. Creen que bastaba con reunirse con algunos dirigentes para tener el acuerdo. Nunca pensaron más que el apresuramiento de sus tratados sin entender la preocupación justificada de los Aguarunas-Huambasi por su cultura, sus hijos y el bosque. Además, sus leyes promulgadas tenían fallas irreparables que los selváticos estaban indispuestos a aceptar. Una de ellas era, por ejemplo, el deseo de la minera Dorato de explotar recursos en el cerro Cumpanam, este es un cerro sagrado, un Apu.

5. El gobierno fue violento. Quiso dar un renovado “moqueguazo” y le salió el tiro por la culata. Según cuenta Martín Arredondo, reportero que vivió en carne propia los enfrentamientos en Bagua, los policías llegaron con bombas lacrimógenas y disparos al aire. Una bala calló a Santiago Manuin y ahí empezó la revuelta.

“Siempre hemos sabido defender nuestra tierra”

Los oficiales llegaron armados. A los selváticos les bastaron arcos y flechas para acabar con los policías en la zona conocida como Curva del Diablo.


Crónica de amor y la soledad


Por: Eduardo Yalán


Bueno, anestesiemos por un momento los lunes de filosofía rebuscada para muchos “inútil”, para que me permitan adentraré en un tema que me ha dado mucho que pensar estos últimos días, otra vez hablaré de un sentimiento que me parece totalmente “comercialón”; otra vez tocaré el tema del amor. Sentimiento jodido este el del amor, una muy buena amiga me lo describía como una enfermedad biológicamente peligrosa, y le doy la razón. Le doy razón porque ya no estamos en el colegio de razonamientos estériles, ¡por favor!, ya hemos crecido como para que nos digan que el amor es solo algo biológico o una respuesta de la oxitocina. Y digo que ya hemos crecido porque ¿de que vale que sepamos las ramas racionales/biológicas del amor? La verdad que preguntas como ésta solo contentan al más inseguro. Aquella persona que sufre un “mal de amor” y que se contenta con descifrar las causas lógicas de su “enfermedad” emocional es una persona que le teme a lo incompleto, a la nada, quiere que todo sea hermoso y que el hombre viva…. ¡pensamiento más cartesiano! Esa persona quiere estar atada a la seguridad máxima del mundo.

Por otro lado, una persona que es abandonada siente que le llevan un pedazo del alma que se arranca sin piedad (como bien dice la canción de Bebo y Cigala) se siente inseguro y solo en un mundo no conocido; el máximo pecado del hombre es ser gregario. Nos hartamos con la reflexión poética de nuestro amor desahuciado, queremos solucionar el problema con el objeto amado tratando forzosamente de arreglar las cosas con este pero no toleramos esos momentos de jolgorio emocional en la plena soledad. Les contamos a los amigos, a los parientes a los menos amigos, para que nos aguanten en nuestra descomposición interna, pero en realidad queremos no sentirnos solos. Soporten un minuto en su cuarto sin querer “arreglar las cosas” soporten y aguanten ¿no es horrible esa sensación? Ese dolor en el pecho desenfrenado, esa asma de remordimiento flameando en el pecho, ese calor interno desesperante. Pues ese es el momento en el que debemos de conocernos, no hablo de filosofar ni de agarrar un libro, sino de bucear en el lodo de nuestras emociones, insistir en descargar todo lo sentido y desembarcarlo en el puerto de la fetidez. ¡Que excelente manera de conocernos! No permitan ningun concejo racional: "si te ama debe actuar asi o asa", "si ella te ama entonces pata ti pata ta..." El amor es una enfermedad, pero también es una vedette, una mierda de dos patas, una obsesión, un neurotismo latente, una atracción… ¡que bello es el amor subjetivo! ese amor poético, que sería del amor sin esa cuota poética. Sin duda el amor esta conceptualizado, comercializado, pero al fin de cuentas poético, nunca se dejará de hablar del amor en la medida que esta cuota poetica/subjetiva exista y nos alimente.

Sin embargo, la vida no es amor, ni el amor mueve a la vida como lo dice mi estimado Jesús, el odio también es hermoso, la cólera, la ira repentina, y cada emoción es buena….ahora pregúntense…. ¿porque el amor es la vedette de las emociones? Siendo el amor una emoción gregaria, su reputación se basa en que las religiones la utilizan para mover a las grandes masas, pero aprendamos a admirar también al amor no-gregario esa flama que quema desesperadamente dentro nuestro, el amor solitario.

De clase A1: la raza se cuida

¿En qué momento se jodió el Perú? En el momento que se formaron bandos. Y Ernestito lo sabe. La confusión lo aborda cada mañana, minutos antes de irse al colegio. El desayuno está servido, tostadas, leche, y mil mejunjes. Con disimulo, su abuela se posa tras él, y mientras le acomoda la camisa, empieza este relato.
El coger un resfriado por lo pies es atípico para algunos, prefieren decir que sus brazos son su debilidad, o hasta su propio rostro. Abrígate y no tomes bebidas frías, y uno hace caso porque la abuela lo dice y su palabra es experiencia. Los polos de manga larga para el invierno, y de ahí al cajón, muda tus ropas que llegó el verano, y con él, los shorts y las sandalias. Es un acto de irresponsabilidad no echar llave a la casa antes de dormir, bajo el manto de las sombras se esconden los humanos de negro corazón, que buscan apoderarse de nuestros lujos, somos gente bien y cada especie con la suya, nunca te juntes con gente de mal, esos que andan con ropa estrambótica o con los cabellos grumosos, si ves que beben, aléjate; si ves que fuman, aléjate; si ves que son distintos, aléjate: podría ser contagioso. Pero nada más contagioso que la tuberculosis, así que evita viajar en combis que son el panal del virus, uno nunca sabe quien pueda toser, así que acomódate junto a una ventana, donde haya ventilación constante, uno nunca sabe, mejor es prevenir: dice la abuela. Es que el toser es producto de un virus y eso es contagioso, ¿y no te quieres ver enfermo, verdad?. Pero los fumadores tosen y su problema no es contagioso, pero lo es, así que no fumes, el TBC es tuberculosis, pero sigue las sílabas del TaBaCo, todo es un complot. No trates de tapar el sol con un dedo, hijito, mejor evita contacto directo, como gente bien debemos mantener nuestro lugar, y no es racismo hijito, sino no viviríamos con Modesto o con la Sra. Tomasa, abuela son los empleados, sí, pero vivimos bajo el mismo techo. Sino mira a tu tío el arquitecto, Pablo, se desgració la vida con la cholita, y ahora anda cabizbajo y avergonzado con la familia, y más ahora que se ha puesto toda fea, gorda y resentida. De su casa bien en Miraflores, lo ves ahora en Breña, y todos le aconsejamos en su momento, sucumbió en su propia rebeldía, pobre muchacho. Toda la familia le dijo, pero él empedernido con sus ideas liberales: que no y no. Entró a esa cuna de comunistas, y conoció a la cholita, Brisaida, ¿Quién diría que se casarían!?, los pobres nietos de mi comadre son trinchuditos. Por eso mijo tienes que ir a una universidad cara, allí donde todos son rubios y de ojos azules, lindos. La Universidad San Marcos, imagínate comadre, y mi comadre lloraba y lloraba. Claro que su papá estudió allí, pero eran otros tiempos. Esos tiempos cuando los mozos salían en frag al Jirón de la Unión, lugar que es mejor no conozcas. Pero bueno, felizmente, ya nos enteramos que Pablito tiene una amante, una mujer bien pero amante a final de cuentas. Así que por favor antes de salir acomódate la camiseta y no pongas las manos en los bolsillos. Recuerda lo de los micros y los cigarrillos, y cuidado con tus amiguitos, ojo que no es racismo mijito, es solo una concesión social, una cosita de nada, cuestión de mera química a final de cuentas, como coger un resfriado, todos lo hacen de distinta manera porque somos distintos.
Y Ernestito se va con la amargura de saber que Miguel, José y Yessenia no le gustarían a su abuela, así que será mejor no invitarlos a casa. Y anda cabizbajo como si ya hubiera vivido con la vergüenza a los doce años, entendiendo que debe empezar a deshacerse de amigos uniformados con el distinto tono de piel, como si ya comprendiera que el Perú se divide en clases y no en provincias, como si aceptara que TBC está en las combis y Versace en el ambiente, como si una cholita lo hubiera enamorado y él fuera defenestrado de su palacio de racismo, para siempre, y ya sabemos en que momento mejorará el Perú.

El hombre tecnológico vs. El hombre natural

Por: Eduardo Yalán

Hace poco el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, alertó al mundo de una “catástrofe” que ocurriría a nivel mundial si es que el hombre no lo evitaba. Esta vez no eran los odiosos metaleros que su pudiente esposa censuraba hasta orgasmos de rabia, esta vez la mirada de Gore se focalizó en la naturaleza, en el hombre natural. “Una verdad incomoda” (2006/2008) documental acerca de el calentamiento del globo y sus efectos “nocivos” fue un éxito en taquilla y hasta le dió a Gore un premio novel de la paz ¡Que gran honor para un ex vicepresidente! La verdad es que este adefesiero documental es un efecto de nuestra transición cultural -otra vez con lo mismo dirán- el cambio de nuestra cultura pone a dos enemigos cuyos puestos de combate fueron augurados por las películas de ficción (Mundo acuático o the road warrior entre las que mas me gustan) me refiero a “el hombre tecnológico” y “el hombre natural”.

Veamos primero a Jean-Jacques Rousseau, un gran filósofo cuya inspiración estuvo en hombres como Platón o Aristóteles, este pensador se resistía a ser seducido por la expresión moderna, por la tecnología y los avatares de la historia. Decía que el progreso histórico solo había ayudado al hombre a cosechar mayor desgracia en su vida. Rousseau, esa gran araña chaposa, es el símbolo del pensamiento moderno, aun pensamos como Rousseau, su carnívoro historicismo vive aun en diferentes opiniones (especialmente ecológicas); si bien ya hemos tomado conciencia de este historicismo, aun no lo entendemos como fenómeno. La cultura y la tecnología han evolucionado, NO se puede decir que existe un “beneficio” o “maleficio” dentro de esta evolución cultural, sin embargo, aun se mira a este cambio con la vista de un coleccionista de antigüedades. Por ejemplo, es cierto que la tecnología ha hecho que las necesidades sean cada vez más insatisfechas, pero esto no quiere decir que se haya generado una mayor “desgracia” en la vida del hombre, como decía Rousseau. Los Rousseau modernos piensan que un hombre menos tecnológico y más natural es un hombre feliz, al menos Al Gore piensa así.

Se busca por todos los medios hacer que el hombre natural, es decir el hombre con necesidades primarias y fáciles de satisfacer, conviva con la naturaleza y que ambos se retroalimenten sin dominarse el uno al otro (lo cual es absurdo); la naturaleza, dicen, no debe de manipularse y por lo demás debe ser cuidada. La verdad no adjudico nada “malo” a esta opinión. Lo vergonzoso esta cuando se sugiere abolir al hombre tecnológico y al hombre económico (Homo Economicus) para satisfacer al hombre natural (Animalis Homo) –que dicho sea de paso es el hombre reliquia- ; por ejemplo, se sugiere que cese la operatividad de la industria eléctrica a niveles porcentuales bárbaros, (esto para evitar el deshielo de los polos), o también que se evite la industrialización, o que se controle la tecnología; es decir el hombre económico debe parar su interés por satisfacerse para volverse antiguo, volverse “natural”. Ahora bien, suponiendo que el hombre natural prospera frente a la tecnología, frente al hombre económico/tecnológico ¿a caso este retroceso se dará en nuestra cultura, existirá la intención de volver al hombre natural? La verdad es que no. El hombre natural implica un retroceso económico, un retroceso en tecnología y un retroceso en evolución, algo que no estamos dispuestos a hacer. La cultura moderna exige que sea la tecnología el único medio para volver a hacer habitable la tierra, extinguirla no es el mejor camino para solucionar la crisis ecológica.
Si nos exaltamos cuando se protege al hombre tecnológico antes que al hombre natural es porque se nos ha acostumbrado a pensar que la naturaleza es un agente que esta de nuestro lado. Sin embargo, la vida es voluntad de poder, la naturaleza no era un agente aliado, sino un contendor, algo que ha peleado junto con nosotros por dominar el globo. Evidentemente hemos ganado la guerra, desde estancias tribales hasta épocas modernas el hombre ha domesticado la naturaleza, ¿Entonces por qué tenemos tanta pena de perderla? Porque, como decía el joven Principito: “si uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco” La tecnología es nuestra nueva cultura, si el hombre desaparece o sobrevive será por el solo manejo de la tecnología, no de la naturaleza.