El síndrome de Oz: crítica a la crítica.

Fotografía: Pedro José Crespo B.
Por: Eduardo Yalán D.

“Oh- and what`s so stinking about it?“

“It`s stinking world because there´s no law and order anymore.

It`s no world for an old man any more.”

(A Clockwork Orange –film)


Estoy más que seguro que se satisfizo a más de un izquierdista cuando el minúsculo perrito de Dorothy, en la famosa película “El mago de Oz”, corrió la cortina donde se encontraba el maquinista que controlaba al mismísimo “monstruo de Oz”: Pay no attention to that man behind the curtain”. La película estrenada en 1939 aterrizó en un ambiente donde ser de la roja izquierda estaba de moda; increpar, saltar, murmurar y pestañear; es decir, panfletear en contra del sistema hasta sus últimas consecuencias. Fueron tiempos donde descubrir la Verdad (con mayúscula) de los sistemas políticos era el pasatiempo de los intelectuales, buscar a aquel Mago de Oz y regresar con tal verdad a Kansas. Pero ante esto, parece curioso no darse cuenta de un proceso mental escondido, aquel que relaciona a la “manipulación” con la “intelectualidad”, quizá de aquí se explique que la mayoría de intelectuales son ateos (y más si son de izquierda). ¿Pero en qué medida esta receta de la intelectualidad esta presente en el siglo XXI? No hay que mirar lejos.

Cuando leía a Nicholas Carr en su artículo “is google making us stupid?” me pareció exageradamente curiosa esta expresión: “Over the past few years I’ve had an uncomfortable sense that someone, or something has been tinkering with my brain , remapping the neural circuitry, reprogramming the memory”. Inmediatamente esto hace acordarnos de las neuróticas sentencias de Hugo Chavez (que hace poco prohibió los videojuegos violentos) cuando en sus vituperios máximos achaca a EEUU como “motor y motivo” de las desgracias de la sociedad moderna -entiéndase”desgracias” como el nuevo sentido y proceso mental del mundo moderno-. Es decir, el hombre intelectual, critico del mundo cambiante, ha exportado de su cultura amante de libros empolvados este sentido de que “alguien (no importa que) domina nuestro pensamiento”. Y esta necesidad intelectual de duda con respecto a los aparatos sociales es con la cual se busca interpretar exageradamente incluso a los medios de comunicación:

“el Internet (Twitter, Facebook) es malo para el periodismo”, “¿Dónde están las crónicas de antaño!”, “!La Publicidad nos vende imágenes que nos manipulan!” (Así murmura Jorge Bruce) “El dueño del Facebook es el dueño del mundo y esta planeando algo, no importa que, pero planea” “no te registres en Twitter que es manejado por fuerzas subterráneas” “¡Hay de nosotros! ¡Que vuelvan los textos laboriosos! ¡Que vuelvan junto con Vargas Llosa!”.

Y ni que hablar de Chomsky y sus secuaces. De pensamiento rebelde, con gallardía pragmática, increíble crítico y casi visionario, pero por algún motivo inescrutable, el corazoncito lo tiene rojo. A Chomsky (a quien nuestro Ollanta Humala admira mucho) no le gusta que los medios de la comunicación y en especial la publicidad “nos vendan la moto”, siempre esta repreguntándose sobre los nuevos amos del mundo, y le fastidia de sobremanera la mercantilización del intelecto, la empresa privada, el pensamiento moderno, y otra vez la jodida publicidad…Por eso que Fujimori abolió la intelectualidad izquierdista en los 90, por eso también que el cristianismo degolló la critica. No pretendo plantear tampoco una sublimación del intelecto, ni oponerme a que oscuras fuerzas subterráneas sean descubiertas, sin embargo, lo que si es necesario aclarar es que, desde el punto de vista semiótico, existe una contradicción en este discurso intelectual/izquierdista moderno. No existe una manipulación impuesta, como la plantean nuestros chomskianos modernos, lo que existe es mas bien una manipulación de convencimiento, aquí nadie esta sometido y obligado a tener un Facebook o un Twitter (por tomar un burdo ejemplo), aquí estamos simplemente determinados por el convencimiento mercantil, mediante relaciones cognitivas de interacción, lo cual Señor Chomsky, sí es muy diferente a la imposición y esclavización inevitable de “Mr Bushhhhh”.

3 puntos de vista:

Anónimo dijo...

Buen artículo. Yasmín.

P. J dijo...

Miedo. Así como el humano siempre se refugia en su fé, también se consuela con el miedo. Vivir con miedo nos crea un "malo",y nos hace sentir indefensos, eso nos alimenta la fe en alguien superior(¿no son hermosos los silogismos?):circulo cerrado. El malo no es bueno, por lo tanto dañino y es mejor señalarlo, perseguirlo, acabarlo. El texto me recuerda a "la caza de brujas" en EEUU: el macartismo. Perseguir comunistas aún pasando sobre los inocentes, y estos idiotas no se daban cuenta que sólo se cagaban de miedo de algo no necesesariamente criminal. Paranoicos. Su miedo los volviò criminales. Creo que ese vacío-temor-persecuciòn se acabarìa si las personas tuvieran más sexo y se buscarían una vida más entretenida. Los héroes no existen y, personalmente, no los quiero. No jodan!

Eduardo dijo...

Gracias chicos. Complemento un poco el texto con una cita a Braudrillard:

"La gran pregunta filosófica era: ¿porque existe algo en lugar de nada?, hoy la autentica pregunta es: Porque no existe nada en lugar de algo? (...)No soportamos el vacío, ni el secreto ni la apariencia pura ¿Y por qué tenemos que descifrarlo, en lugar de que irradie su ilusión como tal, en todo su esplendor? Pues bien, esto es un enigma".

Quizá lo que nos falta un poco es inocular eso de "vivir la ilusión" vivir en peligro, como decía Nietzsche, sin capitán que dirigía el barco.