Jesucristo; crítica y conspiración.


Por: Eduardo Yalán

“Ya la palabra “cristianismo” es un malentendido,
en el fondo sólo hubo un cristiano, y éste murió en la cruz.”


F. Nietzsche. El Anticristo (§ Xxxix)
Soy ateo. Y ser ateo es una patología y no, como asegura Michael Onfray en su “Tratado de ateología”, una terapia . Ser ateo implica ser un tanto dialectico y un tanto creyente en aquello que tanto se esfuerza en repudiar: Dios. Ya muchos saben que ser ateo es también una creencia, es creer que dios no existe, especialmente que no existe el Dios cristiano, principalmente porque el ateísmo y el mercantilismo no se llevan bien de la mano. Y es que esta dialéctica intrínseca en la relación con Dios es la que convierte al ateísmo en patológico, en una enfermedad per se, que teóricamente busca curarse, pero prácticamente desea mantenerse enferma: a esto quizá podríamos llamarlo ateísmo diabético; una curación tan eterna como infinita. Claro que hay ateos, de los pocos, que se sumergen en la religión y juguetean con ella estudiándola, comprendiéndola. Este es el ateísmo integrador, del cual yo daré solemnidad en este artículo.
Hablemos de la figura de Jesucristo, máxima de la iglesia católica, polémica de la judía, y relegada de la islámica. Jesús es la iconografía más comercial en todas las religiones y es que, como se refirió en una oportunidad Eduardo Zapata Saldaña: “Jesucristo fue el primer marketero de occidente”. Sus milagros, resurrecciones y demás parafernalias paranormales, levantaron la popularidad de Jesus de Nazareth; amado y odiado, en occidente y en todo el mundo. Este articulo trata del buen "Jesus", y lo dividire en 2 puntos pequeños, que a continuación trabajare:

a) La ley
Cuando el pensamiento moderno sobre el cristianismo se instauró a finales del siglo XIX, ya estaba por sentada una teoría bien recorrida por Alemania que afirmaba que Jesucristo, al hacer una nueva doctrina sobre la judía, había roto las cadenas de la ley mosaica. Esta perspectiva la sostenían varios pensadores, entre los que más destaco son la de los coetáneos: Hegel y Nietzsche. La teoría era más o menos compatible con la perspectiva judía, que afirmaba que el cristianismo era una religión paulina y no cristiana en si misma, es decir, Pablo de tarso era el inventor de cristianismo y no, como se vulgarmente se cree, Jesús el Nazareno (Nietzsche abogaría particularmente este punto). Nietzsche en El Anticristo menciona algo parecido a esto; “Pablo quería la finalidad, consecuentemente quería también los medios…Lo que él mismo no creía, los idiotas en los que arrojo su doctrina lo creyeron” (§ 42) Ésta psicología del redentor entonces separa a un Cristo cristiano y a un Cristo acristiano (histórico). Es decir, Jesucristo no pretendió en ningún momento fundar una religión nueva alguna, teoría que sostiene Antonio Piñero, filósofo español y erudito en el tema del cristianismo. Jesús no fundó el cristianismo y apesar de ello se le ubica como un jurista proselitista dentro de la historia cristiana, Jesús unicamente pulula la palabra de Dios ubicandose como un mensajero de aquel, mas no participa en una empresa religiosa que lleve su nombre. Sin embargo, apesar de las invensiones paulinas de un Jesús pro religión y demás entelequias teológicas, existe pues una ley superpuesta a la judía, una ley atribuida al mesias y que hasta el dia de hoy se enseña como doctrina "pilar" del cristianismo. Hegel en sus primeros escritos reconoció esta ley: el amor cristiano.
El amor cristiano es sorprendente, e interesante a la vez, ya que a pesar de ser una emoción pura y ciega, en el cristianismo se presenta como una emoción elaborada, resultado de una racionalización reforzada con la palabra escrita. Si analizamos bien, dentro de la escala afectiva, el amor es el mas compatible con la escribalidad, con la palabra escrita (valga decir también con la edad platónica) contrapuesto entonces al odio, mas compatible con las oralidad, como es el caso del islam. ¿Por qué entonces, el amor que según los cristianos Jesús elaboró, era resultado de una racionalización? Para responder esto fijémonos en la encíclica de Benedicto XVI “Dios es amor” donde Benedicto desintoxica al Eros (intoxicación que advirtió Nietzsche, como lo refiere el propio Benedicto) y le atribuye al amor grados de intensidad, cuya cúspide o paroximia se encuentra en Dios: el verdadero amor es el que está con Dios. Esto es pues pura racionalización del afecto en cuestión. Entonces, Jesucristo paulista contrapuso la ley de un amor focalizado y fundamentalista frente a un odio y misantropía judía. ¿Porque triunfo Jesús? Por ser buen marketero, y por que su ley del amor fue compatible con la cultura que precedería a su muerte: la cultura escribal, o platónica (como yo la llamo).
b) El Jesús heroico y su desmitificación:
Un héroe es un héroe por muchos factores, principalmente porque existen personas que lo reconocen como tal, personas que dentro de su realidad pútrida desean plasmar su yo en "algo" grande. Es necesario resaltar esto de “realidad”. Cuando menospreciamos nuestra realidad y a todo este sistema sensible que nos rodea, queremos que exista alguien que lo transvalore: Queremos ser Maradona porque nuestra realidad es austera de éxito futbolístico, queremos ser Jesús, porque nuestra realidad es austera en fuerza. A Maradona se le dice Dios, a Jesucristo también. Todo héroe es mitificado. La imagen paulista de Jesucristo es la más pura mitificación de todas, el pleonasmo máximo de lo absurdo. Sin embargo el mito, a pesar de su carácter ilusorio, nos refiere datos curiosos acerca de la doctrina cristiana moderna, dentro de los cuales podemos citar la idea de la resurrección contenida en el mito paulista de Jesús: la muerte frente a la vida. La doctrina de los cristianos paulistas (a lo que se llama cristianismo, en la actualidad) gira en torno a esta idea; la vida en el más allá, la extensión del alma en la muerte. Lacan enfatizó enérgicamente (como lo muestra un video) la dependencia de la muerte por los cristianos modernos, "la muerte entra en el reino de la realidad, (...) eso les da fuerza (...) si no fuera así, ¿podrían soportar la vida que llevan?”. Otro punto de vista acerca de la muerte en el cristianismo es el que ofrece Gadamer, en un sagaz análisis fenomenológico. Gadamer afirma que la escencia de Cristo se encuentra en la conciencia finita de este, siendo su muerte la aceptación de la vida, una obstinación por vivir que incluso soporta un calvario pasional con tal de saborear los últimos momentos de vida. Son dos perspectivas interesantes que señalan como la muerte en el cristianismo moderno (paulista) es el fruto del cual todos los cristianos comen.
Conspirar. Nos falta esa cuota de conspiración para presenciar el vaciamiento mítico de Jesús. El Jesús histórico es totalmente diferente al Jesús mitificado, un Jesús que nació antes de la era cristiana en el reinado del emperador Augusto, educado en la fe judía, perteneciente a una familia numerosa, que tuvo hermanos y hermanas carnales, que tomó y continuó la predica de Juan el Bautista (además de actuar como su discípulo), que (a pesar de lo referido por Nietzsche) no quebranto la ley de Moisés, sino que la interpretó a su manera, que tuvo 12 discípulos, que anunció el reino de Dios, que actuó como el portavoz de Dios, que no abolió el culto judío, que no se trasladó de Galilea a Jerusalén con la intensión de morir, y que protagonizando un incidente en el templo judío siendo condenado a la crucifixión y muriendo en el reinado del emperador Tiberio. Su movimiento de seguidores no fue perseguido por entidades romanas. Este es el Jesús historio. La creencia fundamentalista en el Jesús paulista es demasiado fuerte y necia. Por lo demás, la actual cultura no se esfuerza en desmitificar o desmitologizar a Cristo, sino que poco a poco lo esta sepultando vivo (como lo hizo con su Padre) en la motivación cultural, quizá en un futuro no existirá Jesús ni Jehová, pero seguirá existiendo esa entidad que tercamente nos empeñamos en buscar.

2 puntos de vista:

Cedric Càceres dijo...

weadassss...

Anónimo dijo...

Entiendo a la perfección el ensalzamiento de "la racionalidad". Porque, a pesar de ser el inminente vencedor histórico por las falencias de "los sentidos", es lo único que nos diferencia de los animales (bueno, el tenedor y el internet tambien). Pero estos milenarios oponentes escapan de otro tema que no sé tocó en el post, quizás de manera intencionada: hablo de La Fe. ¿Qué diferencia importa entre los distintos modelos de Jesus, si la gente solo le importa creer en El Jesús? La fe está muy por encima de todo analisis concienzudo. Sin embargo, es reflexivo conocer la verdadera historia de las cosas.

Pedro Crespo