Calicles copió a Nietzsche: el principio de la fuerza y la ley

Por: Eduardo Yalan Dongo


En el año 388-385 a.C. (que irónico), el filósofo griego Aristodes (mas conocido como Platón) escribió un diálogo cuyo personaje principal, como en todas las obras platónicas, era Sócrates. El diálogo narra como el maltrecho filósofo debate con Gorgias (el famosísimo y admirable nihilista) acerca de la retórica y con Polo (discípulo de Gorgias) acerca de la injusticia. El diálogo empieza y, como era de esperarse, Sócrates barre con uno y con otro, los cansa, los aburre y los engatusa rápida y venenosamente cual mamba negra. Sin embargo, cuando el lector esta a punto de decir: “carajo porque siempre se sale con la suya, me gustaría entrar en el diálogo y decirle las cosas bien claras a ese Sócrates”, es en este momento cuando aparece un tal Calicles, que durante todo el diálogo estuvo escondido prestando atención a esa fogosa demagogia –como él mismo lo refiere-.

Calicles (que no es un miedoso Trasimaco o un Criton enfermizo) le increpa a Sócrates que no es injusto –como Sócrates piensa- que aquel que tiene mas fuerza tenga más que el que no; cito a Sócrates, a ese gangrenado mental, cuando pregunta escandalizado: “(la justicia) ¿consiste en que el más poderoso arrebate por la fuerza los bienes del más débil, que el que vale más ejerza dominio sobre el que vale menos y el más hábil tenga más que el menos hábil?” Evidentemente Sócrates se desespera y se escandaliza con este argumento. Pues bien, el diálogo sigue y Calicles se aburre de escuchar a Sócrates decir que la justicia y la ley de la multitud, “son las leyes de los mas poderosos” Calicles asiente, reflexiona y sentencia: “¿no te da vergüenza, a tu edad, andar a la caza de palabras y, si alguien se equivoca en un vocablo, considerar eso un feliz hallazgo (…) ¡qué delicado eres!, llamas moderados a los simples!”. Pese a lo revelador de este diálogo, nadie lo retomó y simplemente se sepultó y olvidó.

Tuvieron que pasar 1497 años para que el insoportable, inefable y máximo bufón de la filosofía Friedrich Nietzsche blanda la cabeza de Sócrates y crucifique boca abajo a la llamada “justicia y ley de los débiles”. ¿Qué es la ley para Nietzsche? la ley es lo que separa a una fuerza de lo que esta puede, es neutralizar y paralizar a la fuerza dominante y domesticarla, es maldecir a la acción y bendecir la reacción. ¿Quiénes hacen las leyes? ¿no son los débiles? –Pregunta- ¿En qué consiste la ley? No es en quitarle a una fuerza dominante lo que ella puede, -responde- la vida es una fuerza, la vida es una lucha de fuerzas en constante interacción, los débiles frente a los fuertes: la vida es voluntad de poder. Cada uno es una fuerza, la fuerza nos comprende, incluso el ser débil es una fuerza, es la fuerza reaccionaria (como lo diría Deleuze), el ser poderoso, dominador, por otro lado, es una fuerza activa ¿en qué se diferencian? en la cualidad que le damos a la fuerza; todos somos x (fuerza), en cambio, la cualidad, lo genealógico que le damos a la fuerza es d (la diferencia); x + dx = voluntad de poder. ¿Pero Sócrates no decía que la ley del los muchos es la ley de los fuertes? ¿Los débiles, si se agrupan, no pueden ser poderosos? Grita Nietzsche: el esclavo no deja de ser esclavo porque triunfe –al menos eso lo comprueba nuestra historia cristiana-. ¿Y como se hace fuerte un débil? Quitándole al fuerte lo que este puede hacer. Definitivamente Calicles copio a Nietzsche. No miremos lejos ni nos perdamos en el horizonte, pensemos, ¿la razón/lo apolinio no restringe a la inconciencia/a lo dionisiaco? ¿No impide nuestra mentalidad intelectual y moral el hecho que vayamos a los límites de la fuerza? ¿No es la razón una ley? ¿No es la razón un miedoso perecer? La razón tiene miedo, los débiles tienen miedo, los padres tienen miedo, los políticos tienen miedo: por eso hacen las leyes.

¿Y que es el derecho? –Pregunta Nietzsche (Aurora § 112)- ¿no es el poder que otros han reconocido en nosotros y que quieren que conservemos? ¿reconocen acaso todo nuestro poder y fuerza, o solo una parte? Y si nosotros reconocemos sus derechos, ¿no es darles y reconocerles su poder? ¿Entonces el que reconoce el poder, no es propiamente un reactivo, un tímido cristiano? –no se ofendan los manoseados religiosos- ¿y acaso, nuestros derechos son el reconocimiento de todo nuestro poder, de nuestra fuerza, o solo de una parte de ella? (de aqui que el derecho de vida sea solo el reconocimiento de una parte de la vida, a saber, de su finitud, no de la vida en sí misma. Llaman "respeto a la vida" el hecho de no acabarla, pero no llaman "respeto a la vida" cuando sufrimos a causa de religiones opresoras, que nos engañan y atormentan hasta la neurosis)

Sin embargo, no todo es extremo y pavor; Nietzsche dice que el ser equitativo, es decir, mantener en una sociedad estos poderes (débil y fuerte) y que se perfile una tendencia integradora entre estos, es un reto para alguien con mucha experiencia, mucha inteligencia y buena voluntad: “Antes morir que odiar o temer, y antes morir dos veces que hacerse odiar y temer; esta será un día la máxima superior de toda sociedad organizada” (Friedrich Nietzsche. El caminante y su sombra § 284)

Por último, ya para terminar, nuestro amigo Spinoza, a quien Nietzsche le tenía mucho apreció, profirió algo muy importante con respecto a las leyes. Aunque Spinoza no trascendió en el estudio de la fuerza tanto como Nietzsche, el maldecido holandés dijo que sin la ley, el hombre actuaría como un animal (con el perdón de los animales), que no habría integración(si no me creen revisen nuestra aletargada historia, refresquen cual Funes y retrocedan 30 años, un 5 de febrero, la huelga de policías, desorden, saqueos, incendios, Velasco -sobre todo a ese cojo-). La ley entonces es necesaria, odiosamente necesaria si la dicta un reactivo, pero también es necesario el desorden porque nos invita a conocernos (en el explotar de las pasiones y de la fuerza se encuentra el conocimiento del Dasein, de nosotros mismos, te invito a observarte cuando la ley no existe). Moraleja, Moraleja: No se confundan cuando escuchen a esos mochileros de avenidas desiertas, a los más eruditos vagos de nuestra sociedad decir que no debe existir la "ley", que debemos ser como "los incas"….que graciosos.

5 puntos de vista:

Anónimo dijo...

¿Sin la ley seriamos unas bestias?, yo confio en la tecnologia para que nos administre. Fuera leyes, bienvenida tecnología!. Seremos anarquistas que respeten semáforos!....

Anónimo dijo...

Al revés, Nietzsche pudo ser que copiase a Calicles y no viceversa.

Anónimo dijo...

Calicles antepone el orden natural sobre el orden legal, elaborado por los hombres para impedir la supremacía de los más fuertes y poderosos sobre los más débiles, como sucede en la naturaleza y se evidencia constatemente en la historia, cuando las naciones grandes y avanzadas someten a las más débiles y atrasadas.
Calicles justifica esta supremacía de los más fuertes sobre los más débiles, según el orden natural, a tal punto que considera antinatural las leyes y la moral que de ellas se deduce.
No fue sólo Nietzche quien retomó esta idea de Calicles, sino muchos otros antes que él, propondrían la idea de la supremacía del más fuerte, entre ellos Hegel, Kierkegaard, Thomas Carlyle con su "Culto a los Héroes", y hasta Darwin, Shakespeare y Dostoievsky (Crimen y Castigo)

Anónimo dijo...

Por cierto, los incas eran una sociedad muy organizada, con un sistema teocrático que tenía funcionarios de Estado, artesanos, sacerdotes, sistema de escritura, recaudadores de impuestos, etc. lo que les permitió convertirse en un gran imperio, si perecieron no fue porque no tenían ley, sino porque se impuso el orden natural defendido por Calicles: una nación más fuerte y avanzada (España), impuso su derecho de conquista sobre una nación más débil y atrasada: el imperio incaico.

Eduardo y Pedro dijo...

Hubo una mala expresion en esta ultima parte del texto, ruego me disculpen. Si efectivamente tienes razon, los incas tenian ley, a lo que me referia (hace tiempo que escribi esto) era que el incanato esta simbolizado como un comunismo homogeneo en el imaginario peruano. Cuando escuche este comentario que decia: "debemos vivir como los incas, sin leyes" el contexto se referia a las leyes democraticas, liberales y heterogeneas. la persona que me dijo esto se referia a homogeneizar el pais, y no dotarlo de retroalimentacion.