Los papeles inesperados de Cortázar

Mi encuentro más temprano con la literatura fue en la secundaria. Recuerdo haber leído algunos parajes de la Divina Comedia de Alighieri, con más detenimiento haber sentido el martirio de Bodas de Sangre de Lorca, pero nada caló más profundo en mi pasión por las letras como Cortázar. Mentiría si les digo que fue con Rayuela -un libro tan revolucionario abstiene a los docentes a usarlo, por cuestiones de tradición y cucufatería, generalmente; aparte que el imaginativo de Cortázar puede ser complicado, lo que podría hacer de la lectura, más bien, contraproducente. Fue con “Un Tal Lucas” –su alter ego- que conocí a Julio y desde ese momento sus lecturas han fluido como todo arroyo, de la manera más natural.
La importancia de Cortázar en la disciplina literaria es inminente, quién desee escribir debería leerlo, sea para desechar esos prejuicios y formalidades que no nos dejan ubicar nuestra luz propia o sólo para tener de referencia al más grande trastocado de órdenes y el restaurador del desdeñado acento Latinoamericano. En los setentas, contaba Luis Jochamowitz a nuestro salón de investigación periodística, existían dos tipos de académicos: los que leían y los que no leían a Cortázar; así como hubo paralelamente una división del mundo entre comunistas y capitalistas, pues este Cronopio también logró dividir a las personas románticas que necesitaban y buscaban un cambio radical del tradicionalismo ahogante.
En el 2006, y esto va para todos los amantes de su prosa, su esposa Aurora encontró en su casa de Grenelle –donde ambos vivieron más de veinte años- un cajón lleno de apuntes y cuentos inéditos del escritor. Para llanto de felicidad nuestro, la casa editora Alfaguara ha pedido los derechos y publicará este tesoro en Mayo, un volumen de 400 páginas de más Cortázar para no perder costumbre, incluyendo una entrevista que él se hace a sí mismo en un análisis de su propia identidad, un capítulo omitido de "Libro de Manuel", y mucho jazz de Charlie Parker como soundtrack. Ya titularon el libro como "Los Papeles Inesperados".
Julio Cortázar es sin duda un faro, de esos que muchas veces por neblina y temporal perdemos de vista o dejamos de entender, pero aseguro que siempre seguirá al frente, sea sobre tu velador o en alguna biblioteca empolvada, queriéndonos decir algo profundo y de la manera más extraña.


Siempre se han creado teorías sobre el origen de los cronopios. Aqui la respuesta en boca del mismo creador: ¿Qué es un cronopio?

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