Pesquisas de lo fantástico


Ensayado por... Pedro


Como nos dividimos nosotros los hombres cuando tratamos de explicarnos: por generaciones, países, sub-culturas. En lo intelectual, algunos de nosotros nos dividiremos por conductas apropiadas, con ciertas palabras rimbombantes y conducta sosiega, hilando silogismos espectaculares con razonamientos lógicos de temas desconcertantes. Otros, explicaremos claramente con ejemplos sociales y con un fondo tenue pero importante, nombraremos experiencias y hasta chistes para no caer mal. Lo primordial no está en la forma que decimos lo que decimos, únicamente en dejarnos entender.

Una fantasiosa mañana podré escribir al viento una parodia de la naturaleza perversa del hombre en una sociedad como la actual. Quizás, hablaré de paz entre los humanos y bellos aromas que circulen por los cielos celestes anonadando a todo aquel que si quiera intente desflorar nuestra esperanza de paz eterna.
O, mejor aún, explicaré bajo el parámetro de un índice, y siendo severo al rigor del esquema, un texto elegante y especializado que coloree los aburrimientos con citas textuales y referencias bibliográficas, haciendo con todos mis lectores una atractiva clase de seminario universitario 1 y 2. No importa como lo pensemos, sino que lo pensemos bien.

Lo fantástico y lo real se enlazan amorosos cuando tratan de hacernos entender las necesidades fundamentales como humanos. Lo tangible natural y lo fantástico de la niñez, juegan papeles duales, entre lo opuesto y complementario, ensalzan lo agrio del ser y destellan nuevas doctrinas para nuevos enamorados. Juegan en la temple de lo pacifico humano y callan cuando deben de callar, pero no dejan nunca de actuar, porque lo fantástico y lo real conviven, y siempre que queramos nos darán de alimentar.

Se sabe que el diccionario desmiente esto, lo separa radicalmente y oponen sus almas como dos enemigos que jamás se podrán entender. Entre real y lo fantástico no hay distinción (la vida es sueño y los sueños, sueños son), más si ciertas diferencias, ya que lo real está para aquel que quiere convivir con la esclavitud de no tener alas para escapar, y lo fantástico te las regala sin reprochar. Eso no debería de ser así, ambos deberían de integrarse intrínsecamente y confundirse como el aire y el viento. Pero para el hombre no hay mayor amenaza de orden y pulcridad que eso. Separar las cosas para que el status quo permanezca estable y dominte; entender a la sociedad como un opresor del ser es el primer punto para la liberación de uno mismo. Como aquel graffiti de mayo del 68, “las alambradas cierran calles, pero abren caminos”. Habría que abrir el camino de la libertad intelectual y jugar íntimamente con la mezcla real-fantástico, para dejar de pensar en cuadriculado, para dejar de ver la vida como un método, con su único índice de elevación en un libro de autoayuda.
Lo fantástico siempre estará ahí presente y de la mano con lo real, para que el menage a trois (real+fantástico+uno mismo) funcione, para que nuestras vidas mejoren, para que nunca dejemos de ser niños (punto central del texto), para que nunca dejemos de alimentar el alma, para que no necesitemos ser seres dependientes, para que olvidemos de subyugarnos a lo establecido, para que por fin, todo lo sagrado sea entendido y valorado.-

2 puntos de vista:

Anónimo dijo...

Bien Pedro, me asombraste, pensé que ibas a criticar al sistema lógico/estructural que comprende el habla directa (o intelectual, como tu dices) de una forma violenta. Pero pronunciaste una gran palabra: "integrar". Es un gran paso si buscamos integrar la metáfora y el mito con el método y el proceso. Sin embargo, creo que se desvaneció esa grandiosa palabra "integración" cuando dices que la metáfora y la imaginación son salidas desesperadas de la clase oprimida, un salir de su conciencia prescripta. Si es así, entonces no se trataría a la metáfora/imaginación como un uso liberador y placentero, sino como mera contradicción y negación. Al menos es lo que me parece a mí. Creo que el uso de la metáfora y la literatura fantástica están mas allá de una mera utilidad revolucionaria; para mi comprende de sobre manera el placer. Por lo demás, es función el integrar lo metódico (que no tiene nada de malo -para hablar como cristiano-) con lo fantástico. Sabiendo que el desarrollo de lo fantástico ha estado en la historia pero que ha sido mal vista en los comienzos y finales de la vida, por alguna infaltable política absolutista.

eduardo!

yo dijo...

Me parece interesante la propuesta, no totalmente innovadora, pero considero (y rescato) que vale la pena rescatar esa relación fantasía - realidad no como una dialéctica para ser estudiada en literatura; sino como dos aspectos más de la vida. Me gustaron los primeros párrafos: frescos y auténticos, por así decirlo. Y la imagen elegida es más que adecuada, me trajo buenos recuerdos...


Llegue acá por recomendación de Cedric y no me arrepiento. Seguramente volveré.

saludos